El mercado formal —altamente regulado— no puede competir con productos ilícitos que no pagan impuestos ni cumplen normas sanitarias. Cerrar la brecha impositiva y reforzar la comunicación con las y los consumidores mayores de edad es urgente para proteger la salud pública y la recaudación.
En México, la venta de bebidas alcohólicas adulteradas e ilícitas se ha convertido en un problema creciente de salud pública y de competencia desleal. El caso más reciente se ilustra con crudeza en Guanajuato: un “tequila” adulterado con metanol —comercializado por Facebook en un rango de 100 a 190 pesos, frente a un precio comercial de hasta 450— dejó, en junio de 2026, al menos seis personas fallecidas y más de treinta con ceguera o daño neurológico, de acuerdo con la Fiscalía estatal. Es la prueba más dolorosa de que en este mercado lo barato sale caro.
La dimensión del fenómeno es considerable. De acuerdo con mediciones de la industria formal basadas en Euromonitor, cerca del 40% de las botellas que llegan al mercado no pagan los impuestos correspondientes y alrededor del 10% presenta problemas de adulteración. La evasión asociada rondaría los 19 mil millones de pesos anuales —unos 5 mil millones más que hace cinco años—, en un mercado ilegal que, lejos de reducirse, no ha dejado de crecer.
A la adulteración se suma un canal que multiplica el riesgo: las redes sociales. El Consejo Regulador del Tequila (CRT) y la Cofepris han alertado durante 2026 sobre la venta de bebidas de dudosa procedencia —muchas veces falsificando marcas reconocidas— a través de Facebook, WhatsApp y plataformas de comercio electrónico, donde proliferan prácticas como el rellenado clandestino, la reutilización de envases y la alteración de sellos.
El mercado formal parte en desventaja.
Su alto nivel de regulación sanitaria y fiscal, aunado a procesos muchas veces artesanales, se refleja en el precio. A ello se suma la estructura del IEPS, que grava el valor del producto (26.5% hasta 14° G.L., 30% de 14° a 20° y 53% por encima de 20°): a mayor calidad y precio, mayor impuesto, mientras que lo ilícito —que no tributa ni cumple norma alguna— compite únicamente por precio. Dicho de otro modo: lo barato no paga impuestos ni cumple regulaciones sanitarias, y esa brecha es precisamente la que vuelve atractivo lo ilegal.
En este contexto, medidas restrictivas como las “Leyes Secas” pueden resultar contraproducentes. Al suspender la venta en el canal formal, la demanda no desaparece: se desplaza al mercado clandestino, donde el producto tiene mayor probabilidad de estar adulterado. Cámaras del comercio organizado han advertido de forma reiterada que estas restricciones golpean al comercio establecido y, en la práctica, terminan por incentivar la venta ilegal de alcohol.
Por ello, desde MODERNIZA IEPS consideramos que la respuesta no está en prohibir al mercado formal, sino en cerrar la brecha que hace rentable lo ilícito.
Proponemos tres líneas de acción:
- Replantear y modernizar el IEPS. Transitar de un esquema ad valorem (sobre el precio) a uno ad quantum, que grave el contenido de alcohol y no el valor del producto. Un impuesto por grado y litro de alcohol equipara la carga entre productos con el mismo contenido, reduce la brecha de precios frente a lo ilícito, simplifica la recaudación y desincentiva la evasión y la facturación apócrifa.
- Reforzar la comunicación con las y los consumidores mayores de edad. Informar de manera clara sobre los riesgos reales a la salud y sobre cómo identificar un producto legítimo, para que la decisión de compra no dependa únicamente del precio.
- Fortalecer la vigilancia del comercio ilícito digital. Concentrar los esfuerzos en perseguir la venta de bebidas adulteradas en redes sociales y plataformas, en lugar de medidas indiscriminadas que penalizan al comercio formal.
“El problema no se combate castigando a quien cumple, sino cerrando la brecha que hace atractivo lo ilegal. Un IEPS moderno, cobrado por contenido de alcohol, junto con una mejor información al consumidor, protege a la vez la salud pública y la recaudación.”
Cómo reconocer una bebida legítima — recomendaciones para el consumidor:
- Comprar únicamente en establecimientos formales y autorizados.
- Verificar el marbete de la SHCP, la etiqueta con la NOM correspondiente, la marca registrada y la graduación alcohólica.
- Revisar que tapas y sellos no presenten manipulación, rellenado ni reetiquetado.
- Evitar compras por redes sociales (Facebook, WhatsApp, Marketplace) de origen dudoso.
- Consultar a los productores autorizados; para tequila, la app DOT 360 del CRT permite verificarlos.
- Conservar el comprobante de compra.
