¡Se equivocó López Obrador! La “corcholata” que él “destapó” fue la menos indicada para continuar con su legado, pues definitivamente no sabe, no puede… o quizá hasta no la dejan gobernar a un país tan complejo como lo es México y, peor todavía, en un entorno mundial que cada día se complica más, debido a los traspiés de Donald Trump, quien ha demás trae en la mira al régimen de Cuarta…
En primer lugar a Claudia Sheinbaum le hace falta vocación política porque, de acuerdo con Max Weber, el sociólogo alemán que mejor ha descrito al poder, ella aún no se explica la naturaleza del control político, el significado del «Estado» y las motivaciones de quienes buscan dominar la maquinaria gubernamental.
En otras palabras, ¿cuál es el fundamento de la autoridad y el poder políticos, y cómo se utilizan para diversos propósitos y fines en la sociedad en general?
Pero también a Sheinbaum le pesa la herencia. No sólo de personajes en el equipo que son solo leales a AMLO, también el despilfarro y la corrupción enorme que recibió en octubre de 2024 y que, antes de contener, ella ha continuado…
… le pesan el déficit fiscal y el endeudamiento… el deterioro generalizado de toda, absolutamente toda la infraestructura… los pleitos con empresarios que ella se ha visto obligada a continuar y los compromisos oscuros que el antecesor signó con otros de la calaña de Carlos Slim… el factor real de poder sobre su Administración que son la Defensa, la Marina Armada y los grupos delincuenciales… y, entre otras muchas cosas más, un Poder Judicial deformado por capricho del tabasqueño.
Dependencia por dependencia del actual gobiernito federal las cargas para ella ya son insostenibles.
Y es por eso por lo que doña Claudia se altera, se enoja cada vez más frecuentemente ante sus espectadores que le reclaman incumplimientos, carencias, servicios que su Administración ya no brinda, tales como lo son los del cuidado de la salud,
Todo lo anterior, además, enmarcado en un modelo de comunicación que le fue funcional a López, pero que a Sheinbaum la exhibe como desinformada, sin recursos para contestar coherentemente hasta las preguntas “a modo” de los youtuberos, derivando las respuestas a la Fiscalía General o a la secretaria de Buen Gobierno y Anticorrupción, la del nombre menos creíble y más chistoso de esta fallida Administración.
A Sheinbaum, reitero, le pesa el cargo que le prestó López Obrador, para ser él y solo él quien lo ejerza desde Casa “La Chingada”.
Por ello, definitivamente, Claudia Sheinbaum no sabe, no puede… o quizá hasta no la dejan gobernar.
Sheinbaum también carece de sindéresis
»A México le hace falta ser gobernado por una gran dosis de sindéresis «, dijo alguna vez don Daniel Cosío Villegas a un grupo de jóvenes que le escuchaban.
No lo entendieron en su momento y se propusieron investigar el significado de la frase. Supimos así que las contradicciones en el adjetivo, las tautologías ignorantes se imponían sobre lo sensato. Que México es el reino del círculo cuadrado.
La sindéresis está asociada al uso adecuado del entendimiento para la toma de decisiones y la emisión de juicios prácticos, cualidades que deben estar siempre presentes entre los gobernantes. La insensatez es lo opuesto a la sindéresis. Esta noción está vinculada a la prudencia, a la honradez y a la discreción.
No hacía falta más para explicarse la vorágine en la que había caído el país debido a la verborrea echeverrista y a la incapacidad motora para el buen juicio. En su lugar, la tautología, la repetición de un pensamiento lineal, inútil y viciosa, estaba protegida por discursos mentirosos y de mal gusto, por simulacros ofensivos de lo superfluo.
El de Luis Echeverría, como ahora el de López Obrador, no sólo un sexenio perdido, sino una década o tal vez más
La sindéresis, esa virtud ausente, aludía a la necesidad de la sensatez, la lógica y la rectitud a la hora de ejercer los actos de gobierno. Hacer lo adecuado para no tener necesidad de explicaciones ridículas y absolutamente falsas, como las que a diario emite doña Claudia.
La demagogia discursiva y el modito populista de hacerse el chistoso, no corresponde casi nunca a la realidad cotidiana. Las amenazas y las promesas de hacer lo que se les pide, sin concretar nada, atenta contra las más elementales razones de un mandato público. Los más grandes desbarres son ocultados por el engaño.
La noche cae hoy sobre esa pantomima de la Cuarta Transformación y de su “segundo piso” que se han convertido en un circo bufo. Los organismos latinoamericanos e internacionales auguran no sólo son un par de sexenios perdidos, sino una década o tal vez más, de generaciones tiradas al caño.
Por eso AMLO, en cada visita a la provincia se veía obligado a llegar en las madrugadas a los fortines militares, sabedor de que un poco más tarde, al clarear el día, sería abucheado por la rabia de los pobladores.
Sheinbaum no toma esas precauciones. Altiva, autoritaria, se enfrenta a las muchedumbres. Trata de imponérseles alzando en el nivel de su voz. ¡No puede contener el desengaño, el enojo, la rabia del “pueblo bueno y sabio” que, una vez más, se siente y se sabe traicionado.
Y todo, porque, definitivamente, Claudia no sabe gobernar… y cada vez más son menos quienes le siguen la corriente.
Indicios
Y nadie le hace caso, además. Los gasolineros no respetan los acuerdos firmados por ella, los del pacto contra la carestía se ríen imponiendo precios altísimos en los supermercados, las harineras de maíz tampoco hacen caso a lo que firman con ella y frente a ella. Lo peor es que hasta sus aliados incómodos, el PT y el PVEM se le rebelan. Y hasta en Morena hay quienes ni siquiera la escuchan. No solo sindéresis, también le hace falta autoridad… quizá porque a diario se la resta AMLO. * * * Por hoy es todo. Reciba mi reconocimiento por haber leído este Índice Político y, como siempre, mis deseos de que tenga ¡buenas gracias y muchos, muchos días!
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