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Futbol y corrupción

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Nadie quisiera arruinarles la fiesta a millones de aficionados de todo el planeta, pero es necesario precisar que detrás del morbo deportivo que se oficia desde el tabernáculo del espectáculo futbolístico lo que importa es el verde. No el del césped. Tampoco el del uniforme de la selección mexicana. Sí el del color de los dólares.

Con Gianni Infantino al frente de la FIFA el negocio se ha incrementado. Más selecciones nacionales participando. Más partidos. Mayor duración del torneo. Más anuncios de los patrocinadores. Mayores cobros por derechos de transmisión. Mayor gasto público de las ciudades seleccionadas como sede y subsedes. Y lo peor: abonos y boletos fuera del alcance económico de las mayorías que en las canchas, en los llanos y aún en las calles sí practican el futbol como actividad deportiva y no como espectáculo.

Las ganancias que reportará la Federación a sus afiliados serán gigantescas, mientras gobiernitos como el federal, y de las capitales nacional, tapatía y regiomontana alcanzarán saldos negativos por el endeudamiento contratado para satisfacer las demandas y exigencias de Infantino y socios.

El manejo del espectáculo futbolístico implica a grandes intereses, pues hay un control transnacional del producto, injerencia en las organizaciones internacionales en las competencias, las transmisiones a nivel planetario estamos hablando de un mundo mafioso donde se reparte tanto dinero como en los negocios del narcotráfico o del contrabando de armas y el trasiego de la prostitución de altos vuelos.

Todo debe arreglarse en los vestidores, como recomendaba el genial Didí, entrenador y genio de las canchas del futbol, a los equipos y dirigentes del negocio. Una vez que ha empezado el juego, decía el mediocampista más grande de todos los tiempos, no puede arreglarse nada, por más que se grite y se amenace.

 

Havelange, inventor del desmadre

 

Tantos millones de dólares atraen a la corrupción. ‎En 2015, siete directivos de la Federación Internacional de Futbol Asociado fueron sorprendidos y atrapados por los policías estadounidenses y suizos en el hotel Bar au Lac, reputado balneario en el Lago de Ginebra. Fueron consignados ante tribunales los miembros de ese clan por lavado de dinero, fraude electrónico y delincuencia organizada.

La mentada FIFA ha sido pasada a la báscula por la falta de transparencia con la que maneja sus recursos y porque su Comité Ejecutivo opera sin controles. Los votos de los países asociados –más que los miembros de la ONU– y las sedes mundiales de las competencias, se compran y venden como latas de chiles en el abarrote de la esquina.

Es de tal tamaño el monto y las repercusiones del asunto que fue allanada la sede de la FIFA en Zúrich así como las oficinas de la CONCACAF, cómplice de Televisa, en varios países latinoamericanos por la misma razón.

Joao Havelange, el inventor del desmadre, ya había sido procesado por tráfico de armas y grandes sobornos recibidos de todo el mundo para conseguir los favores de la FIFA.

Libró todas las órdenes de aprehensión y la cárcel. A tal grado que pocos meses después el Parlamento brasileño lo propuso ante el comité de Oslo como Premio Nobel de la Paz, por haber conseguido que Río de Janeiro fuera la sede de los Juegos Olímpicos del 2016 y del Mundial de Futbol del 2014.

 

También, rentabilidad política

 

‎En México, las quince empresas más poderosas del país y los dueños del único efectivo circulante –léase: los capos del narco y sus socios de Morena–, se encuentran atrás de todos los equipos de futbol profesional. Manejan las contrataciones, la publicidad de las marcas, sus franquicias para los boletajes, los precios de la transmisión por televisión, los spots, las bardas, las cortinillas, las derramas, todo.

No se mueve la hoja de un árbol en ese espectáculo si no está autorizado por los hombres más ricos del mundo y de este país. Más que una competencia deportiva por los colores y las historias de los clubes es una crónica de la explotación, un resumidero de sus beneficios comerciales.

En nuestra región, las nóminas más altas se manejan en México, donde un jugador gana muchas veces más que un profesional similar en Latinoamérica. Cuando se “importa” a un jugador, todo mundo gana, excepto la afición. Por eso no se desarrollan los deportistas nativos. El futbol que tenemos está al nivel de la corrupción, no de la competencia.

Si el país está sumido en el pantano de la corrupción, ese es el lugar en el que también está clavado el espectáculo futbolero. Lo perjudicial es que en esa olla de presión está el desfogue de la población. Las elecciones ya no sirven ni como distracción. Hoy son sinónimo de ejecuciones, engaño, guerras de lodo, sangre, secuestro y dolor colectivo. Ni en qué entretenerse.

Es más: como se trata de un espectáculo deportivo de multitudes en serio, sus dueños obtienen también rentabilidades en la política, donde sirven como generadores de entusiasmo y fallidas expectativas para las masas. Su influencia en los negocios y en la política rastacuera no tiene comparación. Son casi la regla del juego.

 

Televisa en el escándalo de 2015

 

Muy cerca de la sede de la FIFA en Zúrich, donde se desató el escándalo, se encuentra la empresa Mountrigi Management Group Ltd., la filial de Televisa que acapara los derechos exclusivos de la transmisión de los partidos de la Copa del Mundo, hasta el año 2030.

Según las actas documentadas de las policías estadounidenses y suizas encargadas de la investigación derivada del hotel Bar au Lac antes mencionado, Alejandro Burzaco, el socio argentino de Televisa, se declaró culpable de haber sobornado a dirigentes del futbol internacional a cambio de que la filial de la mexicana obtuviera todos los derechos de transmisión de los torneos mundiales.

Burzaco, el socio del Tigrillo Azcárraga Jean, dijo que “se cayó” con 190 millones de dólares para tal efecto. Las autoridades estuvieronn demasiado interesadas en estos datos, sobre todo después de que la mafia del futbol organizado le cerró las puertas…

…‎ al mismísimo Príncipe de Jordania, Alí Ben al Hussein, interesado en ser el sucesor del negocito de Havelange, heredado a Joseph Blatter, otro tramposo de siete suelas, pero que se queda corto frente a la ambición del actual, Infantino.

Por algo ha de haber sido… comentan los suspicaces. Pero como esta papa está muy caliente, tuvo que rebotar en las instalaciones del poder televisivo mexicano.

 

Indicios

 

Los sumos pontífices de la religión del futbol deberían estar fuera de toda sospecha. Por eso son lo que son. Con toda razón, Ortega y Gasset no podía explicarse por qué despertaba tantas pasiones que 22 elementos anduvieran corriendo tras una pelotita.

‎La renuncia del Tigrillo Azcárraga Jean, que a la muerte de su padre, heredó ser el CEO de Televisa, está rodeada de suspicacias y declaraciones de paniaguados al servicio de Chapultepec 18. Nadie ha tocado el hueso de las verdaderas razones. A lo mejor siente la lumbre en los aparejos. En los intríngulis de la corrupción y del futbol, ya eran muchos y se le ocurrió parir a la abuela. * * * Por hoy es todo. Le reconozco haya leído este Índice Político y le deseo, como siempre, ¡buenas gracias y muchos, muchos días!

 

 

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