El senador Manuel Añorve Baños, del Partido Revolucionario Institucional, afirmó que el gobierno federal ha quedado rebasado ante el crecimiento de la violencia digital contra niñas, niños y adolescentes, por lo que presentó una iniciativa para reformar la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, con el fin de tipificar este tipo de agresiones y establecer la obligación de prevención y sanción por parte de las autoridades.
Señaló que la difusión de imágenes, datos personales o información que permita la identificación de menores de edad sin control ni protección constituye una forma de violencia con posibles daños irreversibles. Subrayó que el desarrollo de plataformas digitales ha ampliado los riesgos para la intimidad, la seguridad y el desarrollo integral de la niñez, mientras el Estado mantiene una respuesta sin la rapidez ni la seriedad que exige la realidad.
Por ello, la iniciativa reforma el artículo 77 de la ley para considerar como violación a la intimidad cualquier uso de imágenes, datos o referencias que permitan la identificación de menores cuando exista vulneración de derechos o riesgo para su integridad, incluso dentro de entornos digitales. También establece la obligación de la Secretaría de Gobernación y de la Procuraduría Federal de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes de presentar un informe anual al Congreso sobre las acciones de prevención.
El coordinador de la bancada explicó que la propuesta incluye, por primera vez en la ley, una definición clara de violencia digital contra niñas, niños y adolescentes, entendida como cualquier acción u omisión mediante tecnologías de la información con afectación a la integridad física, psicológica o emocional, a la dignidad, a la privacidad o a la seguridad. Indicó que el reconocimiento del problema en la legislación permitirá prevención, atención y sanción con mayor eficacia.
Finalmente, señaló que la protección de la niñez también implica la garantía de seguridad en entornos digitales y advirtió que un gobierno incapaz de cuidar a niñas, niños y adolescentes en estos espacios incumple una de sus responsabilidades más
básicas. “La intimidad de la niñez no se toca, no se exhibe y no se pone en riesgo por negligencia institucional”, concluyó.
