La obsesión de López Obrador “por tener el control total” es lo que se esconde tras su orden de extinguir los fideicomisos del Poder Judicial, señala.
Es lo mismo que pasó con el INE, el cual se salvó gracias a la protesta ciudadana y al fallo de la Suprema Corte. “Y el presidente no le perdona eso” a los ministros.
“Los recursos que le está quitando al Poder Judicial son los que garantizan el pago de las pensiones de quienes trabajan en el Poder Judicial. No son recursos de los ministros”.
“En lugar de un gobierno racional y democrático, tenemos un gobierno vengativo y autoritario, que quiere destruir todo lo que no se pliegue a sus deseos. Ya es hora de ponerle un alto. Por eso, en 2024, México tiene que cambiar”: Ricardo Anaya.
El nuevo video de Ricardo Anaya relaciona la reciente iniciativa para eliminar los fideicomisos del Poder Judicial con el intento de desaparecer al INE. La explicación es la misma: el afán del presidente López Obrador de eliminar cualquier contrapeso que pueda oponerse a su ambición de poder. “A López Obrador no le gustan los contrapesos”, dice Anaya, “a él le gusta el poder absoluto”.
Explica Anaya que el presidente “no logró desaparecer al INE por dos razones: por el tamaño de la protesta ciudadana expresada en las marchas; y por la sentencia del máximo tribunal. “Y el presidente no le perdona eso a la Suprema Corte”.
Pero “además de ser una venganza contra la Suprema Corte”, continúa Anaya, “es otra enorme estupidez, porque los recursos que le está quitando al Poder Judicial son los que garantizan el pago de las pensiones de quienes trabajan en el Poder Judicial. No son recursos de los ministros. Es como si a ti, que has trabajado 20, 30 o más años en una institución, te dijeran que ya no está asegurado el dinero de tu pensión, porque al presidente le caen mal tus jefes”.
Anaya resume en tres puntos la conducta del presidente respecto al Poder Judicial: 1) autoritario. “Quiere el control total. Todos sabemos que los contrapesos son buenos y que a nadie le conviene volver a los tiempos en que el presidente podía hacer lo que se le pegara la gana”. 2) “es un acto de venganza. No les perdona haber salvado al INE, echando abajo su reforma”. Y, 3) “es una estupidez, porque a quienes afecta es a los trabajadores, no a los ministros que, por cierto, hicieron un gran trabajo salvando al INE”.
Concluye Ricardo Anaya: “En lugar de un gobierno racional y democrático, tenemos un gobierno vengativo y autoritario, que quiere destruir todo lo que no se pliegue a sus deseos. Ya es hora de ponerle un alto. Por eso, en 2024, México tiene que cambiar”.
