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Reconocen en Senado trascendencia del abogado en la sociedad mexicana

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En el Senado de la República se realizó un foro para reconocer la trascendencia del abogado en la sociedad mexicana, su profesionalismo, independencia y compromiso con la impartición de justicia, así como sus contribuciones en la construcción de un país más equitativo y próspero.

 

El encuentro fue organizado por el senador Emmanuel Reyes Carmona, del Grupo Parlamentario de Morena, en el marco del Día del Abogado en México que se celebra el 12 de julio de cada año.

 

Reyes Carmona destacó que se reconoce a quienes, “con inteligencia, convicción y una profunda vocación de servicio”, edificaron las bases jurídicas de la nación, como Ignacio Vallarta, Mariano Otero, Emilio Rabasa, Eduardo García Máynez, Héctor Fix Zamudio y Sergio García Ramírez.

 

Así como a mujeres extraordinarias que transformaron la historia del país, como María Cristina Salmorán de Tamayo, primera mujer ministra en la Suprema Corte de Justicia de la Nación; y María del Refugio González Domínguez, referente indispensable en la historia del Derecho mexicano.

 

Pero también a Ana Laura Magolini, cuyas aportaciones transformaron la enseñanza en el estudio de las instituciones de justicia y el Estado de derecho; y Margarita Beatriz Luna Ramos, ejemplo de profesionalismo, independencia y compromiso con la impartición de justicia.

 

El presidente de la Comisión de Economía afirmó que todas y todos ellos contribuyeron a la construcción de instituciones más sólidas y robustas, con una tradición jurídica que inspira a construir un México más justo, equitativo y próspero.

 

Dijo que se trata de una profesión que exige estudio permanente, pero, sobre todo, integridad, sensibilidad y una profunda vocación de servicio, pues la justicia no comienza en los tribunales, sino que se construye todos los días.

La doctora Sonia Venegas Álvarez, directora de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, asentó que el Derecho es una herramienta para proteger la dignidad, ampliar libertades y enfrentar las injusticias, “aunque desafortunadamente la abogacía no siempre se ejerce con esos propósitos, sino que se traiciona el sentido de la profesión y se vulneran los derechos humanos”.

 

De ahí que es indispensable, sostuvo, repensar qué fue lo que los llevó a estudiar Derecho, pues el legado de las y los juristas no se mide únicamente en audiencias, expedientes, en cargos o nombramientos, sino en la construcción de una sociedad más justa, pacífica e igualitaria.

 

El doctor Alberto Betancourt Ortiz, presidente del Comité Ejecutivo Nacional de Líderes Juaristas A.C., aseveró que “hablar del abogado es hablar de la justicia, hablar de la justicia es hablar de la libertad, y hablar de la libertad es hablar del futuro de México, por eso es que celebran una vocación, un compromiso y una causa”.

 

Indicó que un abogado no nació para servir al poder, imponer o dividir, sino para limitar al poder, para equilibrar y reconciliar. Esta profesión, asentó, no nació para sembrar miedo, sino para sembrar esperanza, y esa diferencia es la que distingue a un verdadero jurista, pues si hay algo que permanece inalterable desde hace siglos es la necesidad humana de justicia.

 

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