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Reducción estimada en consumo turístico 2020 en México será de 1.6 billones de pesos

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Esto es una contracción estimada en 49.3% con relación al año previo. Dicha cantidad es equivalente al 25% de todo el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2020, permitiría construir casi 11 Trenes Mayas y casi 8 Refinerías Dos Bocas, señaló Braulio Arsuaga Losada, Presidente del Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET)

En otras palabras, la hemorragia diaria del turismo ante la falta de visitantes es equivalente en este 2020 a 4.1 mil millones de pesos diarios, destacó a través de un estudio en conjunto con Francisco Madrid,Director del Centro de Investigación y Competitividad Turística (Cicotur) Anáhuac

Con ello, el PIB Turístico se reduciría a una participación estimada en el PIB nacional de 4.9%, siendo que en 2018 la proporción fue del 8.7%, agregó

De esta manera, la caída en el PIB Turístico, por sí solo, traería como consecuencia una reducción de 3.7 puntos del PIB nacional en 2020. Es decir, en un entorno en que las estimaciones de reducción del PIB nacional se encuentran en torno al 7.0%, la mayor parte de la contracción se explicaría por el derrumbe del sector turístico.

En el fondo es posible identificar una gran paradoja y es que en la medida en que el turismo no reciba los suficientes apoyos, el impacto será mayúsculo no solo para la propia industria turística, sino para el conjunto de la sociedad mexicana.

Se estima una pérdida del 27% del empleo turístico, es decir, poco más de un millón de personas podrían perder su empleo derivado de la contingencia.

La reducción estimada en la captación fiscal en 2019, en una hipótesis conservadora, será del orden de los 101.5 mil millones de pesos.

De acuerdo con las estimaciones recogidas en el sector privado, la recuperación de ninguna manera se concretaría en 2020 y podría alcanzar en el mes de diciembre un 55% en el mercado doméstico y 46% en el mercado internacional, sobre el nivel observado en 2019.

Dada la incertidumbre asociada al fenómeno, la carencia de una vacuna y la profundidad esperada de la recesión global, no se pueden descartar mayores afectaciones y la recuperación a niveles de 2019 se avizora para concretarse hacia 2022 o 2023.

Todo lo anterior apunta a la necesidad de que el sector turístico requiere recibir todos los apoyos posibles desde la política pública a fin de paliar, en la medida de lo posible, la pérdida de empleos y el cierre masivo de empresas, especialmente microempresas. Es fundamental dar alivio a la falta de liquidez, al tiempo de que se deben impulsar los mecanismos para estimular la demanda en el corto plazo. Una situación extrordinaria como la que hoy vive la industria amerita intervenciones en la misma medida: extraordinarias.

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