Por supuesto que el inexplicablemente todavía gobernador sinaloense Rubén Rocha Moya no es el único presunto delincuente de este #narcogobierno del régimen de Cuarta… en el país.
El clamor solidario de los cuatroteros cada ocasión en la que uno de los suyos es señalado o, como en este caso, acusado como aún un hipotético delincuente, se ha vuelto en contra de ellos mismos.
El “¡no estás solo! ¡no estás solo!” hoy es la tácita admisión de que Rocha no es el único que debería ser enjuiciado aquí y en Estados Unidos por su sociedad criminal con el narcotráfico…
… por haberse beneficiado de ella para ser ilegítimamente electo en el cargo que, pese a todo, aún mantiene…
… y por la que permitió que los criminales del cartel de Los Chapitos convirtieran a su entidad y a otras amplias regiones del país en tierra sin ley…
… con decenas de miles de muertos…
… centenares de secuestrados…
… y otro tanto de desaparecidos en fosas clandestinas.
Eso no les importa ni a Claudia Sheinbaum, bajo las órdenes de AMLO— ni a su gobiernito, con todo y que otro de los diez indiciados por la Fiscalía Sur de Nueva York, el también ¿todavía’ senador Enrique Inzunza embarró y echó de cabeza a AMLO al intentar presentar su improbable inocencia.
Inzunza posteó en X que se trata de “un ataque que tiene intenciones muy claras”, no sólo en su contra, sino del régimen de Cuarta… y –por favor, no se ría– “de los valores y principios que enarbolamos y en los que no transigimos”.
Y enfatizó: “seamos claros, es también un ataque y una insidia dirigida a nuestro máximo referente político y mexicano de excepción: el presidente Andrés Manuel López Obrador”. No lo toleraremos”.
Confirmó así que AMLO es un #narcopresidente.
Y sí, por supuesto. Rocha Moya no está solo. Forma parte de la mafia cuatrotera que encabeza López Obrador y que ahora ha dejado en las poco hábiles manos de Claudia Sheinbaum.
¿Cómo reaccionará Trump?
Ante el misil que desde Estados Unidos enviaron al régimen de Cuarta…, la señora Sheinbaum ha actuado como aparente lideresa morenista y no como Presidente de todos los mexicanos. Ha recurrido a argucias y falacias legaloides para intentar la defensa de los indiciados.
Así ha sucedido en incontables ocasiones en las que la opinión pública, tanto como la opinión política, han apuntado con #IndiceFlamigero la inocultable relación de Rocha con los criminales.
Su mismo exaliado, Ismael El Mayo Zambada lo evidenció en una misiva manuscrita, luego de que Los Chapitos lo entregaran a la justicia estadounidense. Incluso lo acusó de haber sido cómplice presencial del asesinato de Héctor Melesio Cuén, su rival político.
Y ni qué decir de quien fuera su opositor en las elecciones que llevaron espuriamente a Rocha a la gubernatura sinaloense, el ahora senador Mario Zamora, quien denunció el secuestro de su familia el día de la jornada comicial, para que él no interfiriera en el operativo –compra de agentes policiacos, amenazas con sicarios armados a los electores en las casillas, robo de urnas, etc.– con el que los delincuentes hicieron “ganar” al ex rector de la UAS impuesto por López Obrador. Y como le sucedió a Zamora, también a otros candidatos que contendían con el logotipo del PRI.
Pero como siempre sucede en estos y otros casos similares –no de tal envergadura como el actual–, Sheinbaum, el nuevo canciller Roberto Velasco, la fiscala carnala Ernestina Godoy, y los cuatroteros que solo calientan escaños y curules en el Congreso de la Unión salieron en defensa de Rocha y arguyeron que de lo que se trata es de una cuestión política, porque las agencias y los tribunales del vecino del norte carecen de pruebas.
De verdad, ¿les cae?
¿Acaso las pidieron cuando enviaron a EU a un centenar de prisioneros mexicanos sin juicio de extradición?
En las páginas del indictment ya conocido hay evidencias más que suficientes, Incluso para llevar a juicio a todo el régimen de Cuarta… aliado con el crimen organizado, como tantas veces lo ha denunciado Donald Trump.
Así que ya nada más nos falta por ver cuál será la reacción de quien nuevamente dirige a su país –y a otras naciones– desde el Despacho Oval de la Casa Blanca, ante las evidentes violaciones de Sheinbaum y su gobiernito –en realidad, de AMLO– por todas las violaciones al Tratado de Extradición entre los dos gobiernos que los cuatroteros están llevando a cabo.
Callado no se va a quedar. Quizá hasta envíe al mismo escuadrón que extrajo a Nicolás Maduro, ahora para llevarse a Rocha Moya.
Sabrá Dios a quienes más.
Indicios
En un post en la red X, el analista Ghaleb Krame, experto probado en el campo, académico, quien escribe sobre Seguridad Nacional y Seguridad Pública brindó información relevante: “El indictment contra #RochaMoya no cayó por casualidad y no cayó cuando debía. La «bomba» estaba calibrada para después del Mundial #FIFA. Algo la adelantó. Ese algo fue el desaire público al embajador (Ronald) Johnson, ex agente de la #CIA, durante la fallida inauguración de la planta Pacífico Mexinol. Un insulto que, en ese mundo, no se ignora y no se perdona. Las «protestas» que siguieron difícilmente fueron espontáneas. Hay indicios de una puesta en escena financiada desde el propio entorno de Rocha Moya para simular un sentimiento anti americano fabricado. Error de cálculo fatal. Insultaste a un ex agente de la CIA. Y no era la primera vez que la sangre de la Agencia caía en tu territorio: semanas antes, dos agentes de la CIA habían muerto en un operativo en #Chihuahua. No fue un accidente. Fue un mensaje y #Washington lo recibió. En #Langley, la muerte de los suyos no se archiva. Se cobra. El indictment no es solo justicia. Es la respuesta. En este tablero, los tiempos, las provocaciones y los muertos rara vez son coincidencia.” * * * Por hoy es todo. Sigamos en contacto. Mientras tanto le deseo, como siempre, ¡buenas gracias y muchos, muchos días!
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