Agobiada y a veces hasta desesperada por las muchas crisis que ha provocado y ya padece su gobiernito, la señora Claudia Sheinbaum se cuelga de cualquier gancho distractor que se le ponga enfrente. El más reciente fue el de la irrupción mediática del pato Merlín, a quien tuvo como invitado especial en su primera mentiñera de la semana.
Cortina de humo con la que doña Claudia pretende estar lejos del mundanal ruido, como si actuara fuera del foco de las potencias internacionales, a salvo de sanciones y reprimendas o hasta de solicitudes urgentes para que detenga a sus narcopolíticos con fines de extradición.
No cabe en ningún paralelogramo de fuerzas imaginable, pues sólo actúa como si la virgen le hablara, a despecho de todos los demás, violando todos los márgenes de acción.
Como todo organismo descompuesto, como toda especie en peligro de extinción, el reinecito de Cuarta… está mutando en reversa. Enseña lo peor de sus mañas proverbiales, amenaza, asusta, corrompe, destruye, en un afán en realidad insondable, seguramente predecible para mal.
Son afanes de última hora, viejos artilugios para permanecer eternamente. A fin de cuentas, para eludir el castigo de las urnas, para evitar el castigo merecido, el repudio del pueblo a sus rapiñas, a la complicidad con los criminales, a sus sañas inauditas, a un modo de proceder antinatura.
Distractores, cortinas de humo, lo más conocido de los viejos artilugios para enquistarse y continuar medrando. Un gobiernito cuatrotero que, como pato, enseña la cola cada vez que se mueve o trata de respirar, como quien sabe que sus días de preeminencia están contados, sobre todo cuando todo esfuerzo para amedrentar se le regresa como un bumerang.
Y es que el régimen de Cuarta… ya ha sido sentenciado de antemano. Sus acciones huelen a viejo, son ampliamente repudiadas, pues de ellas se mantuvo a contrapelo de la sociedad mexicana, cansada de tanta agresión a sus principios, a su dignidad y a su integridad convaleciente. De nada sirven las amenazas para crear el desconcierto, para afirmar que si no estuvieran ellos, el país caería en el caos.
Ya no le importa a Sheinbaum de qué gancho se cuelga. Cualquiera le sirve para distraer, para tender cortinas de humo con las que pretende ocultar el desastre en el que los morenistas han convertido a México.
El país está en ruinas
Es bien sabido que chango viejo no aprende maroma nueva. Los corruptos son los actuales, además impúdicos y cínicos, asaltando a población abierta y a la luz de cualquier día. Ahí están Segalmex, el huachicol fiscal y las fraudulentas licitaciones para adquirir medicamentos.
México está preparado para responder ante esos latrocinios, porque la confianza ciudadana se agarra de los asideros para apoyar un verdadero cambio, no el de peluche y celofán que se le ofrece… y jamás se concreta.
Pero atacan sin piedad, sin proporción, creyendo que todavía se amarra a los perros con longaniza, creyendo que sus ataques arteros pueden prender en caldos de cultivo que ya no les pertenecen por el abuso descarado que practican. La opinión pública les ha dado la espalda, y no hay marcha atrás.
Los mexicanos saben que ya pasó el tiempo de lamentarse, saben que ya es tiempo de arrimar el hombro alrededor de los que todavía conserven programa objetivo y buena fe para ejecutarlo. En el país de la desigualdad ya no tienen cabida los impostores ni los farsantes.
Esto a pesar de que somos el país por excelencia del atraco de los empoderados, no obstante que hemos perdido innumerables batallas por la falta de identidad nacional frente al invasor, a pesar de que todavía no nos aceptamos como somos, y despreciamos el rico mosaico de nuestro mestizaje, seguimos velando armas. Estamos listos para responder con la fuerza inmejorable del sufragio popular.
Los impostores se nutren del encono y se confabulan para frenar la evolución social, para someternos. Los fascistas en el mando se burlan de los compromisos a cielo abierto con los más pobres, de la defensa del patrimonio originario. En ningún país moderno pasa esto. Hemos sido llevados al límite de la ruindad.
En búsqueda de los culpables, ya pueden irse hurgando otros pretextos para cubrir sus fracasos.
El país está en ruinas. No hay casi nada que funcione. El daño provocado por la ignorancia y la voracidad corrupta de los mandarines del régimen de Cuarta… ha sido más letal que cualquier virus, que cualquier terremoto, que cualquier guerra civil, que cualquier sarracina de los grupos de la delincuencia organizada, encubiertos por el régimen de turno.
Y hay que ocultarlo. Hay que crear cortinas de humo. Distractores. Y sólo hacer cuac cuac… como pato.
Indicios
Las maniobras políticas de distracción, conocidas popularmente como «cortinas de humo», son estrategias de manipulación diseñadas para desviar la atención pública de los problemas críticos, crisis institucionales o escándalos. Su objetivo principal es ocupar la conversación pública con temas irrelevantes para evitar el escrutinio sobre decisiones gubernamentales o legislativas y son frecuentemente usadas por el régimen que ahora encabeza aparentemente la señora Claudia Sheinbaum. * * * Por hoy es todo. Reciba mi reconocimiento por la lectura de este Índice Político y, como siempre, mis deseos de que tenga ¡buenas gracias y muchos, muchos días!
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