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La tarde de este miércoles llega a Canadá una delegación mexicana encabezada por el secretario de Economía, Marcelo Ebrad Casaubon, quien va acompañado de empresarios y líderes transportistas para avanzar en las negociaciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá T-MEC.

La misión visitará del 6 al 9 de mayo las ciudades de Toronto, Montreal y Vancouver para organizar encuentros de negocios, actividades sectoriales y atraer inversión a México, profundizar la relación económica y comercial, con especial énfasis en sectores como farmacéutica, autopartes, aeronáutica, centros de datos, nuevas tecnologías e inteligencia artificial.

Al menos esa es la intención, y aunque no está en la agenda, los mexicanos llevan una preocupación en la mente, el fantasma de los narco-políticos de México señalados como cómplices del Cártel de Sinaloa, que pudiera empañar la credibilidad de la delegación de nuestro país. Al menos la prensa mexicana, canadiense, estadounidense e internacional que cubrirá la reunión, seguro no dejarán pasar el tema.

Al menos hay tres aspectos que ha empañado las negociaciones: la desconfianza de los socios comerciales de México en el TMEC en el sistema judicial mexicano luego de la Reforma del Poder Judicial; la violencia y extorsión que impera en el territorio nacional, y la corrupción en altos niveles de gobierno.

Y a nivel internacional, los tres aspectos han tomado relevancia luego de los señalamientos del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra diez altos funcionarios de Sinaloa, incluido el ahora gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, y el senador Enrique Inzunza Cázarez, del partido Morena, y el apoyo incluso de la presidente, Claudia Sheinbaum Pardo, a los acusados, agudizan la desconfianza en el sistema de justicia mexicano.

En ese marco llegan los mexicanos a negociar con el gobierno y empresarios canadienses temas tan complicados como las reglas de origen al sector automotor; energía; respuesta rápida en asunto laborales.

En el tema de la reforma judicial, aunque no está en la mesa, tal vez lo usen allá para generar garantías a los inversionistas para que en caso de que haya alguna controversia esta se resuelva con criterio jurídico y no ideológico. Eso lo ha manifestado, en alguna controversia al menos alguna cámara de negocios de Estados Unidos y lo ha manifestado el grupo empresarial que asiste a la reunión por Canadá.

La misión de la delegación mexicana en Canadá es profundizar la relación económica y comercial con Canadá, con especial énfasis en sectores como farmacéutica, autopartes, aeronáutica, centros de datos, nuevas tecnologías e inteligencia artificial, esfuerzo que forma parte de la estrategia del Gobierno de México para fortalecer los lazos comerciales con Canadá antes de la revisión formal del tratado trilateral (T-MEC/USMCA).

Las reuniones de alto nivel en Canadá relacionadas con la revisión del T-MEC, programadas para los próximos días incluyen figuras clave del gobierno y sector privado, por ello acompañan a Marcelo Ebrard, entre otros el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), José Medina Mora Icaza, y el presidente del Consejo Directivo de la Asociación de Transportistas de Carga de Nuevo Laredo, principal cruce comercial de Latinoamérica hacia Estados Unidos y Canadá, Pedro Lozano Martínez.

El antecedente más cercano a esta negociación es la reunión en México de febrero de 2026, cuando la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum se reunió en Palacio Nacional con una delegación canadiense que incluía a Dominic LeBlanc; ministro de Comercio y Asuntos Intergubernamentales, responsable de las conversaciones con México; Heath MacDonald, ministro de Agricultura y Agroalimentación, y una delegación de líderes empresariales canadienses, quienes representarán a la parte canadiense en las reuniones de esta semana.

Lozano Martínez antes de partir a Canadá hizo notar que el autotransporte de carga en la frontera norte de México enfrenta una presión creciente para sostener su operación, en un contexto donde los costos continúan al alza, los volúmenes no terminan de recuperarse y las tarifas permanecen contenidas, ante las desventajas de los transportistas mexicanos frente a los sindicatos y reglamentación particularmente de Estados Unidos, lo que incluso ha llevado al retiro de visas de miles de choferes mexicanos.

En Nuevo Laredo, Tamaulipas, este escenario cobra mayor relevancia ya que por esta zona se moviliza cerca del 42% del comercio terrestre del país, lo que lo convierte en un punto clave para medir el comportamiento del sector, de acuerdo con Pedro Lozano, presidente de la Asociación de Transportistas de Carga de Nuevo Laredo (ATC).

En dicha ciudad, este peso operativo se refleja también en los cruces fronterizos. Tan solo en 2025, este punto registró 2.28 millones de cruces de camiones de carga hacia Estados Unidos, lo que lo mantiene como el principal puerto terrestre del país, e incluso de Latinoamérica, en volumen, de acuerdo con la Dirección General de Autotransporte Federal (DGAF).

En este sentido, la rentabilidad de la operación se ha visto presionada por factores como el incremento en el combustible, el alza en costos laborales y un tipo de cambio que reduce los ingresos en pesos para operaciones pactadas en dólares, según explicó Lozano en entrevista con la revista T21.

A esto se suma el impacto de los aranceles decretados por Donald Trump, que redujeron los volúmenes de carga y endurecieron la competencia entre empresas, generando un mercado donde las tarifas no han logrado ajustarse al mismo ritmo.

Vaya tarea de los enviados.