Detrás de proyectos de infraestructura clave, como la planta de amoniaco que el corporativo suizo-alemán Proman desarrolla en Topolobampo, Sinaloa existe un desafío que pocas veces atrae la atención: el control de la cadena de suministro. A medida que avanzaba la construcción de esta obra —vital para el sector agrícola de México—, la empresa se enfrentó al reto de gestionar un ecosistema de proveedores cada vez más complejo. Con la información legal, fiscal y de seguridad dispersa entre distintas áreas operativas, el proceso de evaluación dificultaba la trazabilidad y la toma de decisiones, manteniendo a la compañía en una postura reactiva frente a los riesgos.
Para romper este cuello de botella, la organización apostó por transformar su burocracia documental en una verdadera estrategia de prevención integral a través de la plataforma Achilles. El impacto de centralizar y verificar a sus proveedores cobra aún más relevancia frente al contraste que vive la región.
De acuerdo con Rafael Araujo, LATAM Sales Director en Achilles, actualmente hasta un 80 por ciento de las cúpulas directivas en América Latina siguen ancladas en monitorear únicamente las amenazas financieras y legales.
Esto provoca que los criterios de sostenibilidad queden relegados a un rol de simple reacción. Ante tal escenario, el modelo adoptado por Proman marca la pauta y deja una lección contundente: transparentar a los proveedores dejó de ser un trámite administrativo para convertirse en el pilar que sostiene a las industrias del futuro.
La ruta del dinero
La Unión Nacional de Avicultores (UNA) que preside Lorenzo Martín Martín acaba de alertar del daño a ese sector generado a partir de importaciones de pechuga de pollo deshuesada procedente de Brasil, país con el que no tenemos acuerdo comercial. Hablamos que sólo el año pasado las compras de pechuga carioca alcanzaron 196 mil toneladas cuando en 2022 eran apenas 90 mil toneladas.
En el marco “Virtuoso Travel Week” realizado en Las Vegas, Nevada, evento donde estuvieron más de cuatro mil especialistas de 107 países, el Fideicomiso de Turismo de Los Cabos (FITURCA) fue nominado, por quinto año consecutivo, como una de las cuatro mejores oficinas de gestión de destinos (DMOs) del mundo, dentro de una red de unas 180 oficinas participantes. Dicho encuentro es relevante para Los Cabos, luego que el año pasado generó más de 60 millones de dólares en ventas directas hacia ese destino, por lo que la consolidó como un socio estratégico para la promoción y comercialización de la oferta turística de alto nivel. Y bueno, a la par de esto, FITURCA fue objeto de otro reconocimiento, el Luminary Award que se le otorgó a su director general, Rodrigo Esponda.
La aplicación de las Normas Oficiales Mexicanas (NOM´s) debe verse como una herramienta para fortalecer la competitividad de las empresas. Lejos de limitarse a una obligación, su cumplimiento puede ayudar a mejorar procesos y elevar la calidad de los productos y servicios. En ese tenor, espacios como las Jornadas de Normas y Acreditación, encabezadas por la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA), que preside Raúl Tornel y Cruz permiten hacer conciencia sobre su relevancia en un foro donde participan autoridades y que se llevará a cabo en Nuevo León esta semana.