Los escaños que ocupa la oposición en el Senado de la República, tuvieron ayer pequeñas cartulinas con el color guinda del partido Morena en las que, luego de leerse, se pudo comprobar que el legado que dejó Andrés Manuel López Obrador, se ha vuelto un círculo más que vicioso y nocivo; son fichas de dominó que van cayendo una tras otra prácticamente en el umbral de las elecciones del 2027.
Las cartulinas en cuestión tenían leyendas absolutamente ciertas que por supuesto, en el salón de plenos de la Cámara Alta, molestó muchísimo a las fracciones parlamentarias del oficialismo. Unas decían: “Morena ya no sabe de dónde sacar dinero”.
Esto es tan contundentemente cierto, como que ahora se inventan pretextos para que el gobierno se cobre lo que sea y en dónde sea.
Ahí está la reciente suspensión de la Modalidad 40 del IMSS y trasciende que los morenistas se podrían ir ahora sobre las pensiones que rebasen los 60 mil pesos de pensión, así como antes hicieron lo propio con las afores de personas mayores de 70 años que no habían sido cobradas, como se recordará, de plano, se las apropiaron. Y todo ese saqueo, para sacar recursos para cubrir los programas sociales.
Otra de las cartulinas consignaba que Morena “Castiga al Sector Salud”. Nada más cierto, porque además de castigarlo, lo tiene destrozado y al parecer, en Palacio Nacional solo les preocupa que el actual e ineficiente director del IMSS, Zoé Robledo, permanezca, por instrucciones de Palenque, en su puesto. Por eso, en la gustadísima “Mañanera del Pueblo, la presidenta Claudia Sheinbaum llevó al flamante director de ese Instituto para que rindiera un Informe y ambos presentaron formalmente el plan emergente de 12 acciones para en supuestamente 120 días, fortalecer la atención médica y las condiciones laborales en el IMSS.
Y, el elefante blanco de la megafarmacia; ¿y las farmacias ambulantes que Sheinbaum puso a las afueras de distintas clínicas del IMSS?, ¿y las medicinas que esta errada y llamada cuarta transformación dejó caducar en la pandemia de Covid 19.
+++
Lo quw aprendió la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo de su mentor, jefe y guía López Obrador es a mentir abiertamente en sus conferencias mañaneras.
La más reciente expresión de esa facultad fue la declaración de la mandataria en su homilia de anteayer desde Palacio Nacional, en la cual como moderno apóstol negó sus vínculos con un reo que va camino del cadalso, la ex presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE).
Como complemento, en otra muestra de lo mucho que aprendió de su mentor, la jefa del Ejecutivo Federal culpó de todo lo malo que sucede en el INE nada menos que a las administraciones anteriores, en especial a la dirigencia del Instituto que encabezó el reconocido académico, investigador y práctico de la democracia, Lorenzo Córdoba Vianello.
Sheinbaum no se limitó a culpar a Córdova de la llegada de la defenestrada ex presidenta del INE, Guadalupe Taddei, a los altos niveles de la conducción de procesos electorales, primero en Sonora y luego a dimensión nacional.
Pero no solo eso, también señaló a Córdova Vianello como probable malhechor porque durante su mandato al frente del INE se dieron contratos a empresas involucradas en las graves irregularidades cometidas durante el periodo en que el Instituto fue dirigido por la sonorense Taddei y que han descubierto durante los últimos días por revelaciones en los medios de comunicación, aunque el oficicialismo asegura haber iniciado averiguaciones desde hace tiempo, sin que hasta ahora se haya actuado contra persona alguna.
Los ataques desde la mañanera se desataron a partir de una pregunta acerca de las acciones a seguir para medir el impacto de los contratos concedidos al consorcio del que forman parte las firmas Cajas Graf, Formas Finas y Materiales Corporativos Zeg, Comercializadora JVLY, todas ligadas al empresario José Alfredo Hernández Casillas, muy allegado a la recién renunciada titular del INE.