Antes aliados, ¿ahora enemigos? Los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) regresan a las calles con un paro nacional y jornadas de protesta entre el 18 y el 20 de marzo. Exigen la abrogación total de la Ley del ISSSTE de 2007; eliminación de la Reforma Educativa en sus distintas etapas e incremento salarial del 100% al sueldo base.
La militancia de la CNTE demanda al gobierno de la #4T, que llevó al poder, que cumpla los compromisos de campaña, piden diálogo sobre sus demandas con la presidenta Claudia Sheinbaum. Sin embargo, en el Zócalo, sólo encontrarán murallas metálicas y de concreto. Indiferencia total. Al parecer, el chantaje político ya no funciona con sus aliados.
No obstante, han perfeccionado el modus operandi que les permitió ganar posiciones políticas o privilegios laborales. Primero hacen una demanda que las autoridades no pueden cumplir, amagan con movilizaciones violentas, caos, bloqueo de carreteras y después de afectar a los ciudadanos, alcanzan un acuerdo en lo “oscurito”.
Al magisterio disidente, no le importa la calidad educativa, la capacitación de los docentes, la actualización de las herramientas didácticas siempre está en un lugar secundario de sus peticiones. La CNTE sigue anclada en métodos del pasado que nada tienen que ver con la izquierda transformadora que dicen representar.
La CNTE ha construido su identidad política sobre la resistencia, casi ritual, donde el paro de labores, los bloqueos y la presión en las calles sustituyen cualquier intento serio de diálogo constructivo. El problema no es que protesten; el problema es cómo y a costa de quién lo hacen.
De acuerdo, con el estudio “Monitor de Educación 2025” de la empresa Ipsos, el 48% de los mexicanos considera que el sistema educativo mexicano es deficiente y los principales desafíos del ecosistema educativo nacional se resumen en tres: Planes de estudios desactualizados, formación docente deficiente e infraestructura.
Cada día sin clases no es una cifra abstracta. Es tiempo irrecuperable para millones de estudiantes, muchos de ellos en contextos vulnerables donde la escuela representa mucho más que un espacio de aprendizaje: es contención, alimentación y horizonte. La CNTE insiste en presentarse como defensora del pueblo, pero sus acciones golpean, de manera directa, a ese pueblo.
Esto genera un círculo vicioso: la CNTE obtiene concesiones sin modificar sus prácticas, el gobierno evita costos políticos inmediatos y la educación pública sigue atrapada en una mediocridad estructural que nadie parece dispuesto a confrontar de raíz. La educación no puede ser rehén de la política gremial.
El discurso del magisterio disidente suele apelar a la justicia laboral, a la oposición a reformas educativas y a la defensa de derechos adquiridos. No obstante, pocas veces se somete a escrutinio la calidad de su propia práctica docente o el impacto de sus métodos de presión.
¿Puede un movimiento que interrumpe sistemáticamente la educación reclamar autoridad moral sobre el futuro educativo del país? Recordemos que con los maestros “democráticos” de la CNTE el diálogo no sirve, el vandalismo y el chantaje son las herramientas que usan para imponer sus condiciones.
Antes aliados, ahora rivales. Se acabaron aquellas épocas en que eran uno mismo gobierno y Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Cuando todo se arreglaba con la creación de miles plazas con cargo al erario y la derogación de la Reforma Educativa.
Así las cosas, México necesita maestros comprometidos con sus alumnos tanto como con sus derechos laborales. Mientras eso no ocurra, cada nueva jornada de movilización será un paso atrás en la educación y en la construcción de un mejor futuro para millones de mexicanos.
Vericuentos
Plan “B” en el Senado, ¿avanzará?
Reza la sabiduría popular que: “De lo perdido, lo que aparezca”, así que llegó al Senado el Plan “B” tras el fracaso de la reforma electoral en el Congreso. La presidenta Sheinbaum, va por la vía constitucional y propone cambios en distintos niveles del sistema político mexicano. La iniciativa contempla modificaciones en congresos locales, ayuntamientos y mecanismos de participación ciudadana, además de una reducción gradual del presupuesto destinado a instituciones electorales y legislativas. Además, insiste en que la revocación de mandato se realice en las elecciones intermedias, al igual que AMLO quiere estar en la boleta electoral en 2027. Lorenzo Córdova, exconsejero presidente del INE, considera que este nuevo intento responde más a una necesidad política de «salvar la cara» ante el fracaso anterior que a una verdadera estrategia de mejora institucional para el país. ¡Tómala!
Relevos en el INE
De pronóstico reservado será la elección de los tres nuevos integrantes del Consejo General del Instituto Nacional Electoral. La Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados perfiló hasta el 22 de abril, el relevo de Dania Paola Ravel, Jaime Rivera y Beatriz Claudia Zavala, que concluyen su encargo el día 4 de ese mismo mes. La inscripción y registro de aspirantes al Consejo General del INE sería del 23 al 25 de marzo. La selección de los nuevos integrantes del INE será decisiva para preservar la autonomía, transparencia e imparcialidad de ese organismo, especialmente de cara a los desafíos legislativos y electorales que el país afrontará en los próximos años. ¡Haga sus apuestas!
@guillegomora