A casi un año del asesinato de colaboradores cercanísimos de la flamante jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, José Muñoz y Ximena Guzmán, ya suena como palabrería hasta hueca que la funcionaria capitalina declare que estos homicidios perfectamente planeados cometidos en las inmediaciones de la estación del Metro Xola, “no quedarán impunes”.
Específicamente, la jefa de Gobierno señaló: “Conocer la verdad y garantizar justicia es un compromiso irrenunciable que tenemos con sus familias, con los compañeros, compañeras, con la ciudad y conmigo misma. No habrá olvido, no habrá impunidad, habrá justicia para Pepe y Ximena”. No queda más que preguntarse, ¿Será?
El secretario de Seguridad Pública de la CDMX, Pablo Vázquez, informó en conferencia de prensa que está involucrado un grupo delictivo, pero lo cierto es que con todo y la detención de alrededor de 18 personas en torno a este caso, no ha sido revelado el motivo de fondo para cometer estos crímenes, así que los avances bien podrían considerarse nulos o por alguna razón que se desconoce, no se han dado a conocer los detalles, por ejemplo, quien fue el autor intelectual.
“Tenemos que seguir investigando quiénes fueron los que están atrás y contrataron a los operadores y cuál fue el móvil”, reconoció Brugada. O sea, el caso está atorado.
Y si nos atenemos a la cara que traía Clara Brugada en la referida conferencia de prensa, las suspicacias no han dejado de surgir como en cadena.
De entrada, hay que señalar que la jefa de Gobierno fue delegada, en ese entonces, de Iztapalapa y a la fecha, las deplorables condiciones en las que dejó dicha circunscripción, continúan al alza y en eso, Aleida Alavez, la actual alcaldesa hace muy bien su trabajo de empeorar el panorama de Iztapalapa.
En cuanto a inseguridad, en la referida demarcación, los grupos delictivos operan con total libertad e impunidad, así como en otros perímetros como en el famoso Barrio de Tepito.
Además, al parecer, Brugada Molina ya olvidó que el mensaje que le enviaron con esos asesinatos desde luego algún grupo delictivo, esto es, hasta dónde pueden llegar y qué niveles alcanzar la delincuencia organizada, pero al parecer, la funcionaria capitalina está más entretenida en eso de “ajolotizar” la Ciudad de México y prácticamente “parchar” la capital de la República por la llegada del Mundial de Futbol, cuestión de echar un ojo a las diferentes estaciones del Metro, que continúan en obra negra por lo que se espera que los pretendidos arreglos son muy superficiales y con las fallas con las que acostumbra esta errada y llamada cuarta transformación, ahora en su segundo piso.
La pregunta, en este sentido, no sobra: ¿qué pactos podría haber entre el gobierno de la CDMX y la delincuencia organizada?
PELEARSE CON ESTADOS UNIDOS
Y en el episodio más reciente del pleito entre la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump, sin duda, la primera escogió pelearse con Estados Unidos, esto es, no optó por marcar su raya con respecto al cuestionado gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, es decir, en vez de negociar, más bien se atrinchera y continúa en la defensa a ultranza de uno de los hombres más cercanos Andrés Manuel López Obrador, esto es, la presidenta de plano no ha sabido aprovechar la oportunidad que le brinda este caso para deslindarse y no es cuestión de voluntad, es cuestión de que recibe órdenes de Palenque para ejercer un uso faccioso del poder.
Por lo demás, no es conveniente que a Rocha Moya le ocurriera algo porque esto elevaría el nivel de tensión en la relación México-Estados Unidos, sin embargo, la señal de que el oficialismo se empeñe en limpiar la imagen del cuestionado Rocha Moya, causará muchas dificultades y al final, el costo de pelear con Estados Unidos lo pagarán todos los mexicanos. Al tiempo.
MUNICIONES
*** Con “la cola entre las patas” salió, o más bien, lo salieron, a Víctor Rodríguez Padilla de la dirección general de Petróleos Mexicanos en lo que era una salida muy cantada y la llegada de Juan Carlos Carpio Fragoso, exdirector Corporativo de Finanzas de la paraestatal pero sin experiencia alguna en el ámbito petrolero y ahora es el nuevo director de Pemex, quien agradeció la confianza y reiteró su compromiso de que sus actividades estarán enfocadas a consolidar la soberanía energética. Se dice que Carpio es de las gentes más cercanas a la secretaria de Energía, Luz Elena González. Cabe recordar que Rodríguez Padilla, el ahora exdirector, no pudo poner a su equipo porque en Pemex, hay gente cercana a la presidenta y hasta al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, pero él no podía accionar. No tiene nada que ver el petróleo con la educación, pero otro que ya está con algo más que un pie en el umbral de la puerta ni más ni menos que el titular de la SEP, Mario Martín Delgado, se dice que es cuestión de días.