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Todo indica que las elecciones del 2027, le depara a la ciudadanía muchas sorpresas, una de ellas es que la alianza oficialista “Juntos Haremos Historia” amenaza con simple y llanamente, quedarse sin sus rémoras, específicamente, la del Partido del Trabajo, (PT), cuyo eterno líder es Alberto Anaya y su operador en la Cámara de Diputados es el coordinador de dicha fracción parlamentaria, Reginaldo Sandoval, quien ya le ha puesto “piedras en el camino” a el partido guinda.

En este orden de ideas, resulta que el diputado Sandoval volvió a poner “los puntos sobre las íes” a los morenistas al advertir que la alianza oficialista puede fracturarse muy seriamente si Morena mantiene además de una postura de soberbia, ir metiendo franca distancia frente a sus rémoras.

El problema es que a sabiendas de todo el poder que ha adquirido, el partido Morena, “está sobrado”, como lo dijo el propio Reginaldo Sandoval y además, actúa bajo la premisa de que puede competir sin ellos y para eso se están despachando con “la cuchara grande” sin tomar en cuenta a sus aliados.

La otra rémora, el PVEM, que también dice estar en condiciones de competir solo en algunos estados, ya gobierna en San Luis Potosí, con Ricardo Gallardo, quien recientemente rindió su quinto Informe de Gobierno y lo más probable es que retenga el estado con la esposa del Ejecutivo estatal, la senadora Ruth González Silva.

Además, no hay que soslayar que con la iniciativa que pretende imponer la presidenta Claudia Sheinbaum para aquellos ciudadanos que tengan doble nacionalidad, en una franca violación a sus derechos, deban  renunciar para quedarse solo con la mexicana, si es que aspiran a alguna gubernatura y en el 2030, a la presidencia de la República. El partido del tucán ya “respingó” porque dicha iniciativa les afecta seriamente, así que ahí está otro frente que se le puede fracturar a Morena y, ¿se quedaría solo?

LA ESTRATEGIA PETISTA

Como se recordará, el PT manifestó su abierto desacuerdo en contra de la designación de Morena en las candidaturas disfrazadas de coordinación de defensa de la transformación, etc, etc, de Quintana Roo, con Eugenio “Gino” Segura y Michoacán, con Carlos Torres Piña.

Igualmente, los petistas hicieron público su desacuerdo con la selección de la candidata para Zacatecas, la senadora con licencia Verónica Díaz, que refrenda el poderío de la familia Monreal en dicha entidad.

Los morenistas bajaron a José Narro Céspedes que acabó regañado por la líder morenista Ariadna Montiel y también le cerraron el paso a la petista Geovanna Bañuelos, que había solicitado solo esa candidatura para su partido, el PT y de esta manera, mantenerse quietos en la alianza oficialista.

Bueno, si hasta los propios morenistas no estuvieron de acuerdo en algunas de las candidaturas disfrazadas, en el PT con mayor razón porque este instituto político asegura ya estar listo para competir solos.

Así las cosas, la estrategia que sigue para los petistas y según se sabe, ya la iniciaron, es acercarse ni más ni menos que a Movimiento Ciudadano, (MC), partido que ha sido efectivo en eso de servirle de “patiño” al partido guinda y de dientes para afuera, su dizque líder, Jorge Alvarez Maynez, hace el juego de no estar de acuerdo en algunos temas con Morena, a la espera de cachar alguna posición importante y la muestra más destacada de esta situación es la constante negativa de los naranjas para integrarse a un gran bloque opositor para las elecciones del 2027. Pues, ¿qué premio le darán a Dante Delgado y sus naranjas.

Finalmente, en uno de los muchos escenarios que pudieran presentarse para el ya no tan lejano 2030, es que el candidato o “corcholata” por Morena que tiene la presidenta, sería Omar García Harfuch, mientras, siguiendo el ejercicio de imaginación, el abanderado por la alianza PT-MC podría ser ni más ni menos que el flamante secretario de Economía, Marcelo Ebrard, a quien el partido Morena ya “peluseó” en el 2024, cuando Andrés Manuel López Obrador le dio el banderazo de salida a la que fue hasta una denigrante carrera de las “corcholatas”, así que los morenistas no tendrían* empacho alguno en volverle a repetir la dosis al titular de Economía. Cuestión de recordar que en el 2024 ocurrió lo mismo, lo que derivó en un pleitazo entre la actual presidenta y Ebrard que ahora al parecer, ya quedó en el olvido. ¿Será?

morcora@gmail.com