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El secretario de Economía, Marcelo Ebrard acaba de anunciar que México prepara un diálogo de alto nivel con China para abordar el tema de los aranceles de hasta 50 por ciento que aplica desde el año pasado y que tiene la intención de mejorar la balanza comercial, claramente a favor de los productos del país asiático.

En ese tenor fíjese que la China Chamber México que preside Vicente Roqueñí prepara una misión empresarial azteca para que visite en junio próximo Beijing, concretamente asistir a la feria CISCE con el objeto que China amplíe las compras a México de diferentes bienes como parte de un compromiso de alcanzar beneficios compartidos.

China es el segundo socio de México sin que haya de por medio un acuerdo comercial, el año pasado el intercambio entre ambos países alcanzó niveles récord al superar los 123 mil millones de dólares, pero en una relación de 10 a 1 a favor de la nación que gobierna Ji Ximping.

México importó de forma masiva bienes de consumo, productos electrónicos y automóviles, en cambio China nos compra fundamentalmente minerales como cobre, autopartes y equipos médicos.

Roqueñí dice que China es el único país en el mundo que organiza una feria comercial para incentivar sus importaciones a través de China Internacional Supply Chain Expo (CISCE) que tendrá su cuarta edición en la última semana de junio próximo y donde por primera ocasión tendrá una misión mexicana.

La Cámara de Representación Empresarial China (CREC) que comanda Sandro Zhou también esta interesada en apuntalar esa misión mexicana donde el   mensaje del empresariado chino es que a pesar de las presiones del exterior existen compromisos de largo plazo con México, tanto en comercio como en inversión, lo que pasa por ampliar las importaciones.

Se trata de una señal de buena voluntad de China no obstante que el país asiático ha iniciado una investigación sobre el cobro de tarifas por parte de México a mil 463 fracciones arancelarias que tienen un impacto de 9 mil millones de dólares siendo un foco de atención el sector automotriz donde los vehículos chinos ya tienen 15 por ciento del mercado.

 

 

La ruta del dinero

La integración entre Viva Aerobús que dirige Juan Carlos Zuazua y Volaris al mando de Enrique Beltranena no sólo busca a consolidar un jugador dominante en la aviación comercial, también pone sobre la mesa sus modelos financieros. Como sabe, las aerolíneas de bajo costo han construido esquemas financieros ligeros basados en el arrendamiento de aviones y alta flexibilidad operativa con el objetivo de generar valor: Viva Aerobús arrancó con una inversión cercana a los 50 millones de dólares y ha logrado regresar a sus accionistas múltiples veces ese capital vía dividendos. Ahora con la integración su valuación podría escalar a niveles cercanos a mil millones de dólares, es decir más de 20 veces su capital inicial. Y bueno, en la industria se comenta que el grupo resultante entre Viva y Volaris alcanzaría ingresos superiores a 5 mil 600 millones de dólares con una capacidad de incidencia en el mercado domestico sin precedente reciente. Claro, sin minimizar que la integración promete eficiencias operativas, pero también abrirá la discusión sobre los niveles de concentración y competencia en el sector aéreo que es estratégico para la movilidad de personas y carga.