Agencia/mexicoinforma
La secretaria de Turismo de Puebla, Carla López Malo y el el titular de Innovación de Sectur, Miguel Aguiñiga inauguraron la temprada de Chiles en Nogada 2026, una de las celebraciones gastronómicas más importantes.
Acompañados por Ignacio Alarcón Rodríguez Pacheco, presidente nacional de kla CANIRAC, Aguiñiga Rodríguez destacó que la gastronomía mexicana es uno de los principales motivos por los que millones de turistas eligen visitar el país y reconoció el trabajo de quienes preservan las tradiciones culinarias.
La secretaria de Turismo de Puebla, Carla López-Malo Villalón, informó que la temporada se desarrollará de julio a mediados de septiembre y se prevé la venta de 4 millones 450 mil chiles en nogada, lo que permitirá generar una derrama económica superior a 2 mil millones de pesos.
Añadió que la cadena de valor de este platillo involucra a más de 220 unidades de producción familiar, 70 cocinas tradicionales distribuidas en 11 municipios y más de 2 mil establecimientos en todo el estado, además de impulsar experiencias turísticas en municipios como Calpan y San Nicolás de los Ranchos, donde las y los visitantes pueden conocer el proceso de producción de los ingredientes y participar en talleres gastronómicos.
«El Chile en Nogada no solamente es un platillo, es tradición viva poblana. Detrás de cada receta hay familias, comunidades y generaciones que conservan este legado y lo comparten con las y los visitantes de México y del mundo”, declaró.
El chile en nogada no es solo un platillo; es un lienzo donde se plasma la historia, el sincretismo y el orgullo de México. Aunque su cuna indiscutible es Puebla, su impacto trasciende fronteras estatales para convertirse en una de las mayores cartas de presentación de la gastronomía mexicana ante el mundo. Cada año, la temporada de chiles en nogada activa un engranaje cultural y económico que transforma el turismo y celebra la riqueza de nuestra tierra.
Al vestirse con los colores de la bandera —el verde del chile poblano, el blanco de la nogada y el rojo de la granada— este platillo icónico no solo alimenta, sino que proyecta la identidad nacional. Es un motor de desarrollo, un imán para el turismo nacional e internacional y, sobre todo, un tributo vivo a la herencia culinaria que nos define ante el mundo.