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El sector asegurador mexicano se enfrenta a un entorno complejo   de alta siniestralidad al que ahora se añade un nuevo trato fiscal que amenaza con la rentabilidad de las empresas.

La señal de alerta la acaba de mandar al mercado Quálitas, la aseguradora automotriz más grande del sistema que tiene como mandamás desde este año Bernardo Risoul, que muy pronto pasó de ganancias a pérdidas al presentar su balance al cuarto trimestre de 2025.

Se trata del impacto de una sola vez relacionado con las nuevas reglas fiscales para el sector asegurador que desde este año ya no podrá deducir el IVA referido relacionado con pagos a talleres automotrices y hospitales por los servicios derivados de un siniestro.

Con esto el IVA que antes era deducible para una aseguradora ahora se convierte en un costo operativo variable.

Añada que el acuerdo con la secretaria de Hacienda incluyó que las aseguradoras pagaran adeudos fiscales de 2025 resultado de la interpretación al nuevo trato fiscal ahora en marcha, lo que explica los números rojos de Qualitas en el trimestre reportado.

Qualitas informó al mercado bursátil de pérdidas entre octubre a diciembre pasados por 190 millones de pesos, lo que significa los primeros números rojos desde el cuarto trimestre de 2016, cuando perdió 94 millones de pesos.  

El nuevo trato fiscal obligará al sector asegurador a tener un control férreo de sus gastos donde se espera que las empresas revisen con lupa todo lo referido al pago de siniestros, algo que han comenzado a incorporar analistas y empresas calificadoras que siguen al sector asegurador.

En el caso de Quálitas habría registrado ganancias por mil 493 millones de pesos en el cuarto trimestre sin el nuevo trato fiscal.

Y bueno, la aseguradora había anticipado previamente que el impacto de los cambios fiscales estaría entre 2 mil y 2 mil 300 millones de pesos, además que se afectó la siniestralidad para llevarla al nivel más alto en 13 años con 77 por ciento, y donde excluyendo el efecto de la nueva Ley de Ingresos habría quedado en 63.6 por ciento.

Otro aspecto que espera el mercado es un incremento en las primas, aunque el acuerdo entre Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) que lleva Pedro Pacheco y la Secretaria de Hacienda de Armando Zamora es que se absorba en la medida de lo posible por el sector, además que en caso de darse ajustes en las primas no se tendrá un incremento general, es decir variará por tipo de cliente y su expectativa de siniestralidad.

Empero el gran reto al iniciar a corrección en el régimen fiscal del sector asegurador será mantener la rentabilidad del negocio a partir de un incremento en la siniestralidad que se ha acentuado en los últimos años.

Sólo en 2024 el pago de siniestros del sector alcanzó 522 mil millones de pesos que significó una subida de 83.4 por ciento por temas de desastres naturales y otro de 15.7 por ciento por incendios que ha llevado a que las aseguradoras se manejen con márgenes mínimos, a lo que habrá que añadir también temas como la inflación médica, los fraudes y en general una baja penetración de los seguros entre los mexicanos.

La ruta del dinero

A pesar de la mejora significativa en la recaudación de impuestos México no alcanzó el déficit fiscal proyectado para 2025. Hablamos que el reporte de la secretaria de Hacienda arroja un déficit de 4.3 por ciento del PIB cuando el Paquete Económico aprobado por el Congreso era de 3.9 por ciento del PIB. El primer año de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo obligaba a un recorte fuerte del gasto luego que en 2024 la economía cerró con un déficit de 5.8 por ciento del PIB, el más alto en 30 años. Ahora se espera que en 2026 siga el control del gasto público, aunque se ve muy complicado bajar aún más el déficit fiscal lo que significa que seguirá la contratación de deuda que al cierre del año pasado en su medición más amplia llegó a 52.6 por ciento del PIB.