La senadora Jasmine Bugarín, del Partido Verde, presentó una iniciativa para reformar y adicionar diversas disposiciones de la Ley General de Educación con el propósito de fomentar la implementación de huertos escolares o pedagógicos, vistos como herramientas para el aprendizaje práctico del cuidado ambiental, la alimentación nutritiva y la valorización de los saberes tradicionales relacionados con el cultivo sostenible de alimentos.
Explicó que de acuerdo con la Secretaría de Bienestar, los huertos pedagógicos son zonas cultivadas en torno a las escuelas o cerca de ellas, bajo el cuidado de las y los alumnos, y suelen producir vegetales, frutas, plantas medicinales, flores y en algunos casos se crían animales pequeños como gallinas, conejos, cabras e incluso peces.
Agregó que según esta dependencia estos huertos escolares son el mejor modelo de enseñanza para aprender sobre el cuidado ambiental, la formación de hábitos alimenticios y nutricionales, conocer el papel de cada elemento involucrado en el cultivo de alimentos de consumo humano, así como en el cultivo de flores y la crianza de animales.
Destacó que esta herramienta puede permitir que las y los estudiantes entiendan su entorno, aprecien mejor el mundo que les rodea; sepan lo que cuesta producir los alimentos que consumen y se concienticen sobre la importancia de hacer un uso responsable del agua, la tierra, el sol y el aire; además de que aprenden a generar hábitos de trabajo positivos al fomentar la cooperación y las habilidades intrapersonales.
Insistió en su importancia en la educación ambiental y las ciencias naturales, pero destacó que su función va más allá, al permitir a los estudiantes aprender a cultivar, cosechar, conservar, preparar alimentos, comer frutas y verduras frescas, además de adquirir conocimientos sobre los ecosistemas.
Declaró que de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los huertos escolares están adquiriendo importancia a nivel mundial, ya que fomentan la promoción de una buena alimentación, la educación nutricional y el fomento de técnicas de subsistencia; impulsan la posibilidad de ampliar las diversas maneras de aprendizaje más allá de la propia escuela; contribuyen a largo plazo a la salud y la seguridad alimentaria nacional.
Agregó que los huertos escolares pueden implementarse con pertinencia cultural y lingüística, rescatando conocimientos tradicionales y fortaleciendo la identidad cultural de las comunidades.
Finalmente, destacó la importancia de su propuesta debido a que mantiene congruencia “con los mandatos constitucionales y legales que garantizan el derecho a la educación de calidad, la alimentación nutritiva, la protección ambiental y el desarrollo sostenible”, siendo una herramienta que puede ayudar a formar ciudadanos más conscientes, saludables y comprometidos con su entorno natural y social.