Esté donde esté. Ya sea en su domicilio privado en Culiacán. En un rancho cercano a la capital sinaloense. En la sierra Madre Occidental, donde se esconden los delincuentes. Incluso en alguna guarida del Palacio del Gobierno estatal. Y hasta en las cuevas, ¡“ya hay autorización para capturar a Rubén Rocha Moya en donde se encuentre”!
Lo anterior fue informado este miércoles al mediodía –hora del centro de México– por el siempre adelantado a los hechos Simón Levy, quien ha dado fe de contar con quienes en Washington y en otras partes del territorio del Tío Sam le filtran datos e información… que invariablemente intentan desvirtuar en el gobiernito del “segundo piso” de la 4T.
“En México o donde sea, será arrestado y llevado ante la justicia de Estados Unidos”, se lee en el post de X en el cual Levy brinda esta exclusiva.
Suena lógica, además, ante la reticencia de la señora Claudia Sheinbaum –de AMLO en realidad– de dar cumplimiento al tratado de extradición firmado entre México y Estados Unidos. Una violación grave que, seguramente, le será cobrada en su momento.
Esa autorización política al Departamento de Justicia y a sus agencias involucra también la captura del alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez, quien igual se esconde al amparo de una licencia, y muy probablemente también del senador Enrique Inzunza, no obstante que, como Rocha y Gámez, goce de fuero constitucional.
Llegó la hora.
Ya solo falta conocer si habrá una suerte de expedición punitiva, esto es una intervención militar, como aquella que del 15 de marzo de 1916 al 5 de febrero de 1917, cuando unos 10 mil soldados estadounidenses al mando del general John J. Pershing buscaron sin éxito capturar a Pancho Villa tras el ataque a Columbus, Nuevo México.
¿Cómo se llevarán a Rocha? ¿Igual que como abdujeron a “El Mayo” y a Joaquín, uno de los “Chapitos”?
Ya lo veremos.
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No siempre la intimidación de “fruncionarios” públicos a periodistas se da con amenazas, hostigamiento, acoso judicial o violencia física y moral, reprobables métodos que también emplean los delincuentes.
Muchas ocasiones ocurre con una invitación a desayunar, comer o, simplemente, a sentarse a la mesa a tomar un café.
Es en esas ocasiones que los “amistosos” invitadores deslizan las consecuencias que el colega podría sufrir de seguir cuestionándolos o, incluso, criticándolos por sus acciones en contra de la legalidad o también por sus abusos económicos.
“El Choco” poblano, José Luis García Parra, sobrino del convicto Mario Marín y coordinador del gabinete del recién lapidado gobernador Alejandro Armenta, es uno de esos “delicaditos” personajes que últimamente pululan en actividades dizque políticas –administrativas, en realidad–, quien ha enviado a toda clase de emisarios para conseguir una cita con el colega Ramón Zurita Sahagún, para “tomar un cafecito”, lo que en realidad significa que sería para reclamarle lo publicado por él hace unos días. Nada que fuese falso, por cierto.
Conocido por sus escándalos públicos, tales como la adquisición de un vehículo de superlujo cuando era secretario particular del entonces senador Armenta, lo mismo que por el uso de aeronaves oficiales para viajar o hasta para pasearse con una conocida cantante de origen español, el personaje que dice que su mote obedece a que “de chiquito” se parecía al personaje que publicitaba un chocolate en polvo… sigue siendo chiquito.
Así que más vale que deje de sentirse “Pancho Pantera” y le baje dos cucharadas a su ChocoMilk.
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No solo en México. En Estados Unidos y prácticamente en todo el orbe las encuestas siempre favorecen a quien las paga… y por eso fallan en sus pronósticos.
The Wall Street Journal hizo un ejercicio que publicó este miércoles a partir de la celebración, un día antes, de elecciones primarias en algunos de los estados de la Unión.
En Milwaukee, David Crowley, dio la sorpresa al vencer por un estrecho margen a Francesca Hong en las primarias demócratas para gobernador, cuando las mediciones daban como segura ganadora a su contrincante. “Según las encuestas (que han sido pésimas la semana pasada), se suponía que Hong arrasaría con Crowley en las urnas por más de 10 puntos.”
Hace una semana, en Michigan, las estadísticas proyectaban que el candidato liberal, el exfuncionario de salud pública, Abdul El-Sayed, ganaría por más de 10 puntos contra la representante Haley Stevens. La venció por solo un punto porcentual, ya que los centristas se movilizaron para intentar detenerlo. Aun así, ganó.
El mismo diario señala, entre otros puntos, que “los candidatos socialistas y extremadamente liberales parecen estar obteniendo mejores resultados de lo esperado en las encuestas estatales últimamente, pero peores resultados en la única encuesta que realmente importa: la del día de las elecciones.”
Así que no crea en los resultados de la mayoría de las encuestadoras.
Y menos en aquellas que le dan a la señora Sheinbaum 4 mil chorrocientos puntos de popularidad –no de eficacia en su tarea–, cuando la realidad es diametralmente opuesta.
@AndySKBrown1