La banda presidencial que ocasionalmente la señora Claudia Sheinbaum porta sobre el pecho está cada vez más descolorida, los hilos de seda pierden brillo y hasta el águila ya tiene ganas de volar. Porque, si en política lo que cuenta son los resultados, en la resolución del “caso Rocha”, doña Claudia llevó las de perder… pese a los ¡vivas, vivas! y porras que sus seguidores y hasta algunos medios la presenten como quien tomó la decisión de la sucesora interina del narcogobernador.
Al final, las tensas negociaciones de las que aquí platicamos usted y yo la marginaron… y ella apechugó.
Quienes realmente decidieron fueron AMLO, por supuesto, y sus patrocinadores / protegidos: “Los Chapitos”.
Tanto al exmandatario –a quien su sucesora insiste en llamar “presidente” y por algo será, jejeje– como a los delincuentes blandieron una argucia contundente: el tabasqueño habría solicitado todo tipo de apoyo$ a la prolongadísima y despilfarradora precampaña y luego a la campaña de la ex regenta en la capital nacional, entre otros muchos candidatos del Movimiento de Resentidos y Narcos al que conocemos por su acrónimo Morena.
Ahí la habrían doblegado y obligado a la retirada.
Fue así como al Palacio de Gobierno en Culiacán habría llegado Graciela Domínguez, experredista fundadora del Movimiento. De los “puros” o “duros” que tienen en jaque a Sheinbaum, y rochista de corazón a quien ha defendido con ardor ante las acusaciones del Departamento de Justicia del gobierno del Orange Trump.
Y lo seguirá defendiendo.
Sheinbaum ya dijo no conocerla. Y sin conocerla ya la calificó como “una mujer honesta”. Nada más, porque esta jugarreta política también la perdió.
* * *
Previo al 1 de julio de 1994, los hijos de padres extranjeros no podían aspirar a siquiera ser candidatos a la Presidencia de la República por ser hijos de padres extranjeros. Ese día, empero, entró en vigor el decreto que reformó el Artículo 82, fracción I, del texto constitucional, firmado en el Diario Oficial por su promotor Carlos Salinas de Gortari.
Vicente Fox Quesada fue el primer beneficiario de esa reforma a la Constitución.
La siguiente, Claudia Sheinbaum Pardo, hija de centroeuropeos. Ella, además, podría optar por la ciudadanía israelí, al haber nacido de un vientre judío.
Personajes como don Jesús Reyes Heroles se vieron impedidos de llegar a la primera magistratura, pese a sus vastos merecimientos, porque sus progenitores no habían nacido en México. Él sí, vio las primeras luces en Tuxpan.
Sobre Sheinbaum, en cambio, mucho se ha especulado sí ella nació en el DF, toda vez que el acta respectiva señala que lo hizo en CDMX cuando la capital nacional aún no tenía esa denominación por ser una dependencia más del Ejecutivo Federal. Fue hasta que Miguel Ángel Mancera jefaturó el gobierno local que la sede de los poderes federales la obtuvo.
No hace falta, señora Sheinbaum, que le pregunte a Luisa María Alcalde ni que envié una iniciativa para ooootra vez parchar la Carta Magna solo porque se le ocurrió en una de sus mentiñeras recientes.
Para empezar porque su consejera jurídica muestra cada vez más animadversión hacia usted y la puede meter en otro brete, lo que ya es característico de su gestión que las más de las veces nos deja a todos perplejos.
¡Ya basta de ocurrencias en el articulado de la Carta Magna!
En la historia de nuestro país hay registro de muchos funcionarios electos y designados que no nacieron en México sino en el extranjero porque sus padres optaron porque la cigüeña aterrizara fuera del país y, por ende, son naturales de otras naciones.
Recientemente, Jaime Bonilla, en Baja California, a quien empoderó AMLO.
Y hay decenas de venezolanos y cubanos que quizá ni siquiera están nacionalizados con cargos públicos en los gobiernos federal y estatales.
¡No sea xenófoba, doña Claudia!
,* * *
De “empresa de clase mundial” como la bautizó el recientemente desaparecido “Tito” Elías Ayub, la Comisión Federal de Electricidad terminó en monopolio incompetente, incapaz de brindar un servicio de calidad, pese a que sus tarifas se incrementan de manera sustancial bimestralmente.
Lavándole el coco al ignaro y terco López Obrador, Manuel Bartlett logró la hazaña de llevarla a mendicante, no obstante que el tabasqueño-veracruzano-poblano, junto con su concubina y demás amigos y familiares acabaron con la hucha bien repleta de billetes verdes.
Hoy ya no se genera la electricidad suficiente para abastecer las necesidades del país y mucho menos las que requerirían las inversiones que reclama el llamado Plan México para la industria nacional y la extranjera por la que imploran en Palacio Nacional.
Los apagones son eso: apagones, ya casi al estilo cubano. Se interrumpe el servicio durante horas y días en ambas penínsulas del territorio y no, no es por la quema de pastizales.
Y ahora, sin privatizarla porque eso –¡Dios mío!—atentaría contra la soberanía energética del Estado, la CFE ya es mendicante.
Desde ya extiende la mano pidiendo una limosnita, por favor, en la esquina del Paseo de la Reforma y Río Rhin, justo enfrente de la glorieta donde se le murieron a Sheinbaum una palmera y un ahuehuete.
Ahí se ubica la Bolsa Mexicana de Valores. Ahí la CFE emitió deuda de corto plazo por un acumulado de mil 126.14 millones de pesos a través de tres emisiones al amparo de su programa revolvente, de acuerdo con documentos presentados a la BMV.
Y que dizque los recursos serán destinados para cubrir «necesidades operativas», señalan los avisos de las subastas.
¿Usted metería dinero bueno, el suyo, al malo de la CFE?
@AndySKBrown1