¡No nos defiendas, comadre! Dice la señora Claudia Sheinbaum que su gobiernito ya está trabajando para que no se rompa el acuerdo comercial que promovió su antecesor Carlos Salinas de Gortari y que renegoció Enrique Peña Nieto… ¡pero ni siquiera sabe dónde están reunidos sus enviados de Economía, SRE, SSC y Fiscalía trabajando en ello! “¡En Washington!», le tuvieron que “soplar”.
Y fíjese usted bien. Enviados de Omar “El Batman” García y de Ernestina Godoy son parte fundamental de la delegación mexicana, pues lamentablemente los empleos, las inversiones, las exportaciones cuelgan del débil hilo de la seguridad en nuestro país.
¡Nos va a ir como en feria! Ese será el resultado final de las “negociaciones” que, en realidad, serán imposiciones de Donald Trump.
La señora Sheinbaum, por su parte, apenas está pensando en una reunión con el premier canadiense Mark Carney, quien debió haber sido su aliado desde el principio, justo desde que se fijó la fecha para lo que primero era una “revisión” y, porque Trump así lo quiso, acabó siendo “renegociación”.
También sigue dando la vuelta a la idea de plantar cara al presidente estadounidense con una visita oficial a la Casa Blanca, pero lo sigue piensa y piensa porque seguramente no se siente preparada para estar cara a cara frente a él.
¡Nos va a ir como en feria!
Por desgracia.
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La atención nacional debe centrarse este próximo domingo en Oaxaca.
Porque desde el inicio del “gobierno” del ahora morenista y ex priísta Salomón Jara Cruz han sido pacientes testigos de la corrupción que éste ha desplegado.
Sobremanera por el nombramiento de su extensa parentela, hijos, hermanos, nueras, yernos en cargos públicos por los que reciben jugosos emolumentos, con los cuales se han hecho de lujosas propiedades inmobiliarias cuando antes vivían modestamente. Y en algunos casos más que modestamente.
Este domingo, pues, se llevará a cabo un inédito ejercicio de revocación del mandato de Jara.
Pero está amañado, como prácticamente todo lo que hacen los guindas.
Jara controla al órgano electoral, mismo que dispuso de más de 120 millones de pesos para organizar el evento.
Durante meses, el gobernador jugó a dos bandas.
A los trabajadores de la UAS, en corto, les prometió apoyo. Les dijo no estar de acuerdo con la afectación salarial, que la reingeniería se detendría, que habría diálogo.
Hoy, sin rubor alguno, termina respaldando una reforma laboral impuesta a espaldas del trabajador, una reforma que castiga jubilaciones hasta en un 20% y salarios activos en un 15%, cuando los aumentos anuales apenas alcanzan un miserable 4%.
¿Eso es justicia social?
¿Eso es gobernar para el pueblo?
Otro frente.
@AndySKBrown1
* Pseudónimo bajo el que se redactan informaciones aportadas por los colaboradores y lectores del portal Índice Político.