Por Virginia Pérez Souza/Francisco Geminiano
No hay dirección en Morena hay un desbarajuste. Ojalá y los dirigentes estén a la altura del pueblo, eso sería mejor, pues no son indispensables. Es mucho pueblo para tan poco dirigente, con todo respeto. Al carajo con el oportunismo, dijo el Presidente Andrés Manuel López Obrador en relación a lo que sucede en el partido que fundó.
Que esto lo dice para que no estén pensando que son indispensables, insustituibles, afortunadamente Morena es pueblo.
Ya basta de eso. Afortunadamente es la gente que está empujando la transformación. El motor del cambio es el pueblo. Que no se confundan los dirigentes; es el pueblo el que manda y decide y se le debe respetar.
Dirigentes de Morena llevan no se cuanto tiempo sin resolver lo de la dirigencia enfrascado en pleitos.
Y se hacen las encuestas y Morena está hasta arriba.
Al carajo con el oportunismo, con la antigua forma de hacer política de que “ me voy a colar” y no me importa el pueblo, dijo
Esto porque traen el viejo molde y hay que terminar de romperlo. Dijo que la práctica antigua de hacer política es que el ´político se reúne, cena con político y la política es una especie de relaciones públicas y ahora ya no, eso era antes.
Ahora se toma en cuenta al pueblo o no se va a lograr nada.
Por ello llamó a jóvenes a no dejar de hacer política, que es un noble oficio, pero con principios, mística y amor al pueblo, que se conmuevan ante la humillación al pueblo.
Se tiene que poner por delante las causas que se defienden y no intereses personales por legítimos que sean. Un partido político si no tiene principios y no piensa en el pueblo no es más que franquicia para que ambiciosos se encaramen en cargos para su provecho