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La industria automotriz mexicana atraviesa una etapa de mayor presión, aunque todavía no enfrenta una ruptura estructural, de acuerdo con un análisis de HSBC.

Para José Carlos Sánchez, economista en jefe de HSBC México la dependencia del mercado estadounidense sigue siendo crucial para el sector.

En septiembre de 2026, la producción de vehículos ligeros cayó 15.1% anual, a 301,803 unidades, mientras que las exportaciones disminuyeron 11.9%. En el acumulado de enero a septiembre, la producción bajó 2.4% y las exportaciones 1.5%.

El resultado de septiembre también estuvo afectado por factores temporales, como interrupciones en algunas plantas, cambios de año-modelo y menores volúmenes de producción de ciertos fabricantes. Sin embargo, estos elementos se sumaron a retos más persistentes, particularmente los aranceles de Estados Unidos y la incertidumbre comercial.

Sánchez indica que entre enero y septiembre, Estados Unidos recibió 76.4% de las exportaciones mexicanas de vehículos ligeros, mientras que Canadá representó otro 12.4%.

Para el experto esa concentración deja a la industria expuesta a cualquier cambio en los aranceles, las reglas de origen o los requisitos de contenido regional.

México encara un arancel de 25% para los vehículos que no cumplen con ciertos criterios de contenido estadounidense, mientras que la Unión Europea, Japón y Corea del Sur han logrado negociar una tasa de 15%. Aunque algunas autopartes que cumplen con el T-MEC todavía pueden ingresar a Estados Unidos sin arancel, la diferencia frente a otros proveedores representa una desventaja para México.

Las ventas internas muestran un comportamiento más favorable. En los primeros nueve meses del año crecieron 5.0%, a 1.14 millones de unidades, y en septiembre aumentaron 7.9% anual. No obstante, esta fortaleza no se ha traducido en un aumento equivalente de la producción nacional, porque más de dos terceras partes de los vehículos vendidos en México fueron importados. Las marcas chinas, en particular, han ganado participación rápidamente y han contribuido a que el mercado interno dependa cada vez más de las importaciones.

HSBC considera que el avance de las negociaciones entre México y Estados Unidos podría abrir la puerta a una reducción de algunos aranceles relacionados con los automóviles. México ha incrementado sus esfuerzos para atender las exigencias estadounidenses, incluida una reforma para mejorar el seguimiento de la inversión extranjera directa. Aun así, es probable que algunos aranceles permanezcan, por lo que el crecimiento del sector sería más moderado que antes de 2025.

La conclusión de HSBC es que el sector automotriz mexicano está entrando en una fase más complicada, pero conserva ventajas importantes: su cercanía con Estados Unidos, una amplia red de proveedores, capacidad instalada y la integración de las cadenas productivas de América del Norte. El principal riesgo es que la incertidumbre regulatoria retrase nuevas inversiones y reduzca gradualmente la competitividad del país antes de que la demanda se recupere.

 

La ruta del dinero

En el transporte de mercancías, una hora tiene un valor económico. Para los que están en el negocio de la logística puede significar menor consumo de combustible, mayor disponibilidad de una unidad, cumplimiento de tiempos de entrega y mejor aprovechamiento de los recursos de una empresa.
La Autopista Mante–Tula permite ponerlo en perspectiva. La vía conecta el sur de Tamaulipas y el norte de Veracruz con San Luis Potosí y el resto del Bajío, y puede reducir hasta una hora y media el tiempo de recorrido y alrededor de 10% el consumo de combustible frente a otras rutas de la región.
Estos ahorros adquieren otra dimensión cuando se trasladan a operaciones recurrentes. Para transportistas, operadores logísticos y empresas que mueven mercancías, cada viaje forma parte de una cadena en la que el tiempo, el combustible y la disponibilidad de activos inciden en los costos y la productividad.
La ubicación de la Mante–Tula también resulta relevante para la actividad industrial y el comercio exterior. Su conexión con el sur de Tamaulipas acerca las regiones productivas del centro y norte del país a una zona portuaria estratégica, donde Altamira moviliza mercancías vinculadas con sectores como el automotriz, siderúrgico y manufacturero.
La autopista también destaca por su enfoque de sostenibilidad. En 2026 recibió el premio ESG Proyecto de Desarrollo Sostenible en Infraestructura del Año de los GRI Awards Infrastructure México, un reconocimiento a proyectos que integran criterios ambientales, sociales y de gobernanza en el desarrollo de infraestructura.
Una mejor conexión entre puertos, plantas industriales, centros de distribución y mercados puede fortalecer la eficiencia de las cadenas de suministro y ampliar las alternativas para las empresas.
En una economía donde la logística tiene un peso creciente en la competitividad, ahorrar tiempo en carretera también puede representar una ventaja para los negocios.