En una de las áreas del Patio del Federalismo del Senado de la República, está una parte del Muro de Honor y en un espacio con fecha 18 de diciembre del 2021, se puede leer la frase escrita con letras de oro: “A las y los Migrantes Mexicanos”.
Se develaron esas palabras durante la gestión de Andrés Manuel López Obrador y lo hizo ni más ni menos que el hoy diputado Ricardo Monreal, cuando era presidente de la Junta de Coordinación Política, (JUCOPO) de la Cámara Alta.
La fecha que aparece ahí inscrita, fue planeada para que coincidiera con el Día Internacional del Migrante. Incluso, por aquel tiempo, en sus mañaneras el de Macuspana presumía como logro propio, la gran cantidad de dinero que enviaban los paisanos desde el vecino país del norte, mediante las remesas.
Posteriormente, en el 2025, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad el decreto para inscribir con letras de oro en el Muro de Honor de la Cámara de Diputados la frase: “A la comunidad mexicana migrante”, esto, como un reconocimiento al trabajo y esfuerzo de los connacionales en el exterior.
Tan solo un año después, menudo revés se llevaron los connacionales cuando el pleno del Senado de la República, aprobó en lo general y en lo particular por 86 votos a favor de Morena, Partido Verde y PT, y 42 votos en contra de PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, la reforma enviada desde Palacio Nacional, para impedir que los mexicanos con doble nacionalidad puedan ser candidatos a la Presidencia de la República, gubernaturas o Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
Dicha reforma adiciona los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de nacionalidad única para el ejercicio de la titularidad de los Poderes Ejecutivos Federal y Locales.
LO QUE NO ES CIERTO
Y no, no es cierto lo que asegura el presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara Alta, (JUCOPO), Ignacio Mier, que esa reforma constitucional preserve derechos de mexicanos que radican en Estados Unidos o en otras partes del mundo.
Es falso también que, como lo aseguró el senador expanista, Ricardo Sheffield, que como ninguno de los millones de paisanos que están en Estados Unidos tiene ciudadanía de ese país, entonces “no se afecta a nadie”. ¿De dónde habrá sacado esos datos el extitular de la Profeco?
Porque en datos duros que proporciona la Secretaría de Relaciones exteriores que tan dignamente encabeza Roberto Velasco, se calcula que entre 18 y 21 millones de personas de origen mexicano, tienen doble o múltiple nacionalidad.
En cifras más concretas, 13.5 millones de personas corresponden a hijos de mexicanos nacidos en Estados Unidos, que tienen derecho a la ciudadanía mexicana.
Alrededor de cuatro millones, son mexicanos por nacimiento que se han naturalizado estadunidenses.
Otro dato, el año pasado, 2025, el número de mexicanos nacionalizados en Estados Unidos, aumentó un 153 por ciento, en comparación con el 2024, tras la segunda llegada a la Casa Blanca del presidente Donald Trump que fue el principal factor para que detonara la demanda por nacionalizarse porque este estrambótico personaje, endureció, como se recordará, las políticas migratorias, como por ejemplo, las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas conocidas como ICE por sus siglas en inglés.
Vale la pena destacar que el trámite de doble nacionalidad permite a los solicitantes acceder a servicios públicos en México, como ejercer el derecho al voto y contar con protección consular en caso de enfrentar problemas legales o migratorios, pero gracias a Morena y sus rémoras, se les canceló el derecho a postularse como candidatos.
Bueno, por otra parte, el siempre delirante senador Gerardo Fernández Noroña, desde la tribuna legislativa, habló de color de piel, identificando a los morenistas como color oscuro y a los demás, blancos.
Desde luego que hubo reacciones fuera del pleno del Senado. Larry Rubin, presidente de la American Society of Mexico, se dejó ver por la sede legislativa y calificó como una “aberración” y un “gravísimo error” la aprobación de la reforma que prohíbe la doble nacionalidad para aspirantes a cargos de elección popular. Y la voz de Rubin es la del gobierno de Estados Unidos.
Morena y sus rémoras, que tanto se ufanan en reconocer a los migrantes que se encuentran en Estados Unidos, no cabe duda que asestaron un duro golpe al coartar el derecho que deberían tener los migrantes