En Acción Nacional advertimos que PEMEX llegó a abril de 2026 en medio de contradicciones evidentes. Mientras el discurso oficial sigue hablando de soberanía energética, hoy nos enfrentamos a un panorama desalentador, con incrementos sustanciales en los precios internacionales de los energéticos, mayor deuda de la paraestatal y accidentes medioambientales y operativos que ya están costando vidas humanas.
La reforma a PEMEX aprobada por Morena entre 2024 y 2025, siguiendo criterios políticos en vez de técnicos, está provocando mayor dependencia de las decisiones del Ejecutivo, lo cual reduce su autonomía y continúa elevando sus pasivos, al grado de ser al día de hoy una de las petroleras más endeudadas del mundo al cerrar 2025 con una deuda de hasta 85.2 mil millones de dólares, vencimientos de hasta 13.4 mil millones de dólares para este año y deudas con proveedores de 24.18 mil millones de dólares.
En cuanto a la producción, lejos de crecer, ésta cayó a mil 635 millones de barriles diarios en 2025, en comparación a los mil 759 millones de barriles diarios en 2024. La refinación para producir combustibles y otros derivados, la capacidad apenas llega al 51.2% de su capacidad.
Esta situación, agravada por el incremento en los precios internacionales de los energéticos, ha rebasado al gobierno al grado que la Presidenta, desde su privilegio como mandataria federal y alejada de la realidad que viven a diario las familias mexicanas, declaró lamentablemente que “si no te alcanza para la premium, cargues de la magna”, cuando hay vehículos que, para funcionar correctamente requieren cierto tipo de gasolina, y traslada el incremento de los costos de movilidad y transporte de mercancías a los consumidores.
Su promesa de que con Morena en el gobierno la gasolina costaría 10 pesos el litro cada vez es más lejana, la afectación al bolsillo de las familias mexicanas y los negocios es cada vez más doloroso.
Además, los accidentes, tanto medioambientales como operativos que han costado vidas humanas y han puesto a muchas otras en riesgo, parecen ser una constante; y en vez de asumir su responsabilidad o hacer cambios estratégicos, el gobierno prefiere desviar la atención y buscar otros culpables, como sucede con el derrame de hidrocarburos en las costas del golfo, la negligencia e incapacidad gubernamental se traducen en afectaciones en el ambiente y en la economía.
En este sentido, en Acción Nacional denunciamos que Dos Bocas ha costado más de lo prometido, produce menos de lo esperado y ha aportado muy poco a la autosuficiencia energética, al grado que hoy nuevamente se reaviva el debate en torno al “fracking”, pese a haber sido prohibido por la administración anterior.
Desde Acción Nacional sostenemos que la política energética del gobierno ha fracasado en sus propios términos. En defensa de la patria, creemos en un PEMEX productivo y proponemos una política energética basada en evidencia con apertura regulada a la inversión, rendición de cuentas y fortalecimiento institucional.
Accidentes como el derrame petrolero en el Golfo de México, los incendios y explosiones que han derivado en pérdidas humanas no pueden seguir sucediendo; y en este sentido, llamamos al gobierno federal a tener transparencia total en la situación financiera y operativa de PEMEX, una revisión integral de la política energética con criterios técnicos y no ideológicos, una estrategia medioambiental sostenible a largo plazo y establecer un plan realista para reducir la deuda de Petróleos Mexicanos para mejorar su eficiencia operativa.
Defender el bolsillo de las familias mexicanas, con combustibles de precio accesible y la garantía de que los recursos petrolíferos son manejados adecuadamente es defender a México, así se beneficiaría la economía familiar y el impacto en las finanzas públicas del país sería cada vez menor.