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Ricardo Anaya cuestiona en su video semanal: “¿cuarta transformación o destrucción de cuarta?, porque presumen que transforman, pero lo que hacen es destruir”, refiriéndose a la cancelación del programa de escuelas de tiempo completo.

Explica que “a partir de 2007, cuando nació este programa, se había logrado incorporar a 27 mil escuelas, que le hacían mucho bien a casi 4 millones de niños y a sus papás, especialmente a madres solteras. Porque los niños se quedaban más tiempo en la escuela, podían hacer sus tareas o aprender un idioma, hacer deporte, tocar un instrumento musical. Y sus papás podían terminar su jornada en el trabajo, con la tranquilidad de que los niños estaban seguros y bien cuidados”.

Además, en las escuelas de tiempo completo se daba a los niños “una comida nutritiva, y ya sabemos que esto es clave para el desarrollo físico y mental de los niños. O sea, por donde lo vean el programa era bueno. Lo que había que hacer era ampliarlo y mejorarlo”, dice Anaya; en cambio, lo que hizo este gobierno fue cancelarlo.

“¿Por qué ese empeño en destruir lo que sí funciona?”, se pregunta Anaya, y enumera algunas de las instituciones y programas que se han cancelado en estos tres años de gobierno de López Obrador: las estancias infantiles; los refugios para mujeres víctimas de violencia; el Seguro Popular; el INEE y los fideicomisos “para atender enfermedades especiales o para apoyar a deportistas o para atender desastres naturales”, entre otros.

Lo peor de la cancelación del programa de escuelas de tiempo completo, arguye Anaya, es “el pretexto: según ellos, para ahorrarse 5 mil millones de pesos”. Anaya compara ese supuesto “ahorro” con algunos de los dispendios de este gobierno: 4 mil millones para la “inútil consulta de revocación de mandato”; 45 mil millones este año para “la absurda refinería de Dos Bocas”; 224 mil millones de pérdidas de PEMEX, solo en 2021.

 Y ahora, “cancelar los sueños y el futuro de 4 millones de niños, por el capricho de un solo hombre”. Anaya fustiga: “no piensan, no evalúan, no les importan las causas ni las consecuencias. Sus dos brújulas son la ocurrencia y la venganza. Ya lo hemos dicho: no son iguales, resultaron peores”.

Al final del video expone sus propuestas: “Reconsideren, mantengan lo que sí funciona, no desaparezcan de un plumazo un buen programa como el de las escuelas de tiempo completo. Apuesten todo por la educación de los niños y jóvenes. No hay futuro sin educación de calidad”.