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El que la empresa de telecomunicaciones más poderosa del mundo fracasara en México no se explica sólo a un entorno regulatorio adverso, a la competencia o incluso bloqueo por del operador preponderante nacional: que el corporativo en Texas a cargo de John Stankey aceptara una monumental pérdida de valor al vender en 2 mil millones de dólares luego de invertir 12 mil millones de dólares, es la muestra de que el colapso fue básicamente interno… y que las razones del fracaso son conocidas por los compradores, Grupo Televisa que coodirigen Alfonso de Angoitia y Bernardo Gómez en asociación con David Martínez de Fintech Group.

De hecho, el plan de negocios de ingreso a México fue lo que originó los problemas internos, y que se agravaron con una gestión y modelo gerencial descontextualizados del entorno local, soberbia de marketing, complicidades internas y la renuncia a contar con una infraestructura propia. De hecho se puede decir que la última estructura directiva a cargo de Mónica Aspe intentó revertir esos fallos estructurales -se mantuvo al mando más tiempo que cualquiera de sus antecesores- pero el daño estaba ya hecho.

de las tres compañías adquiridas.

Durante mucho tiempo operaron con plataformas fragmentadas para clientes que provenían del «esquema Nextel» (enfocado en postpago corporativo y radio), la base de Iusacell/Unefon (migrada a marchas forzadas) y los nuevos usuarios nativos de AT&T. Esta fricción tecnológica se tradujo de forma directa en errores de cobranza, fallas de facturación y confusión en los centros de atención son causadas en buena medida por el transporte de carga que circula por la zona; el problema es que el mantenimiento de las vialidades corresponde a las obligaciones del municipio y, para ello, se destina anualmente un presupuesto que rebasa en Cuautitlán Izcalli los 500 millones de pesos.

Entonces, ¿dónde quedó el dinero?

 

Quedaron a deber el Mundialito Oaxtepec

Entre los múltiples y serios problemas que tiene que hacer frente el Instituto Mexicano del Seguro Social, es probable que Zoe Robledo no haya reparado en que sus subalternos quedaron a deber 12 millones de pesos desde mayo pasado a los proveedores que hicieron posible la celebración del ‘Street Child World Cup’ en el Centro Vacacional IMSS Oaxtepec, como parte de la iniciativa internacional para la inclusión social de jóvenes de la calle mediante el deporte y con la participación de 30 equipos de todo el mundo.

Un noble propósito… pero que dejó colgado Luis Iván Camacho, Titular de la Unidad de Prestaciones de Servicios del IMSS y Héctor García Antonio, director de deportes del Instituto.

No le cuenten del impago a John Wroe, CEO de Street Child United ni al ex futbolista Manuel Negrete y al afamado entrenador campeón del mundo sub-17 Jesús Ramírez, pues los proveedores financiaron transportes, artículos deportivos, alimentación, zonas de descanso, hidratación, trofeos, medallas, reconocimientos, pantallas, banners, audio, video, iluminación y ahora padecen la incertidumbre y limbo jurídico con los severos costos que ello implica.

Pláticas en Toluca

¿De qué habrán platicado el pasado miércoles el senador Alejandro Esquer y el secretario de gobierno del Estado de México, Horacio Duarte? Hay quienes suponen que el número dos del Edomex visitó al ex secretario particular de Andrés Manuel López para recibir instrucciones de Tabasco; incluso no se descarta que pudo platicar con el ex mandatario, ya que Esquer es de los pocos al que le toma la llamada. A lo mejor el tema fue Mario Mabarak, dicen.

 

@mfloresarellano

 

floresarellanomauricio@gmail.com