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Finalmente, el Partido del Trabajo y el PVEM, después del rechazo de la cuestionada reforma electoral que enviara la presidenta Claudia Sheinbaum a la Cámara de Diputados, lo que representó un serio revés a la jefa del Ejecutivo por más que ésta diga que no, volvieron a ser las rémoras de Morena, lo que quedó demostrado en las discusiones que se llevaron a cabo en la Secretaría de Gobernación que tan atinadamente preside Rosa Icela Rodríguez, sobre el Plan “B” y cuyos pormenores dará a conocer Sheinbaum Pardo en su gustadísima “Mañanera del Pueblo”.

Este “respaldo total”, según dijeron los dirigentes de los citados institutos políticos, Karen Castrejón y Alberto Anaya, tiene que ver con “terminar con los privilegios en el uso de recursos públicos”.

Sin embargo, no dejó de llamar la atención que el apoyo brindado por los petistas y los del partido del tucán, lo hicieron por separado, cada uno por su lado, pero hay que subrayar que ninguno de los dos conocía todavía en ese momento los detalles del famosísimo Plan “B”.

El PVEM fue especialmente empático en señalar que: “apoyan los cambios necesarios para bajar el presupuesto en todos los Congresos locales de los 32 estados de la República Mexicana y de establecer topes máximos en sueldos y prestaciones de los legislativos estatales”. 

Es bien sabida cuál es la esencia del PVEM: ser acomodaticios y oportunistas y en el caso que nos ocupa no podía ser la excepción y para muestra, está que en su comunicado señalaron al respecto que: “se sienten orgullosos del trabajo de la presidenta de México porque ha conducido al país de manera inteligente y ha dado resultados a los mexicanos”. 

No sobra reiterar que tanto los verdes como los del PT sabían que a Morena y a la presidenta, no les convenía romper lanzas con ellos. Luego del coraje que pasó la inquilina de Palacio Nacional por el rechazo a su reforma electoral, hizo todo para volver a la situación inicial, es decir que sus rémoras siguieran siendo los dos citados partidos políticos.

Así, las aguas se volvieron a calmar y el partido Morena seguirá con sus conflictos internos que se radicalizan cada día más.

ATENTADO CONTRA EL FEDERALISMO

El problema que a esta errada y llamada cuarta transformación no le conviene que se ponga al descubierto, es que con el tan llevado y traído Plan “B”, en el fondo, de plano tiene como objetivo destruir el Federalismo porque en líneas generales, sigue apuntando a centralizar todo ahora, yéndose sobre Congresos locales y municipios y bien vale la pena preguntar, ¿dónde queda la democracia, el federalismo y los municipios?

Diversos analistas coinciden en señalar que a lo largo de sus 200 años de historia, el  federalismo en México no ha tenido una ruptura definitiva y lineal, sino que ha enfrentado muy duras y diversas crisis; vaivenes y periodos de centralismo y lo que quiere hacer la presidenta al respecto, no es más que instrumentar otra de esas muchas crisis que ha vivido, en nombre de que es mandato del “pueblo bueno y sabio”, pero en realidad es preservar un régimen autoritario de partido de Estado.

Este nuevo atentado contra el federalismo, inició con esta errada y llamada cuarta transformación, porque ésta última palabra, la de la transformación, la utilizó como bandera Andrés Manuel López Obrador, basado en la idea de cambiar todo para que las cosas siguieran funcionando a su favor.

MUNICIONES

*** Adrián Ruvalcaba, director del Sistema de Transporte Colectivo Metro, está metido en el brete que trae todo el gobierno de la Ciudad de México, que de manera tan flamante encabeza Clara Brugada Molina. Resulta ser que este funcionario informó que a partir del 17 de marzo y porque se tiene el Mundial de Futbol en Puerta y el Sistema de Transporte Colectivo debe estar al 100, -algo que por cierto, nunca ha sucedido en esta errada y llamada cuarta transformación-, obliga a dar mantenimiento a trenes y reactivar trenes que estaban en mantenimiento. Se requiere también dar mantenimiento a la Línea 2 del Metro, la que corre de Cuatro Caminos a Taxqueña especialmente en Chabacano y Viaducto y ahora es San Antonio Abad, y por eso, ahora resulta que se requiere cerrar por completo ésta última por lo que los usuarios no podrán bajar en dicha estación, lo que servirá para concluir, se supone, en los próximos dos meses, o sea, 60 días, cuando faltan para el arranque del Mundial un poquito más de ese plazo, esto es, algo así como 85 días. Si se piensa en el estado deplorable que tienen muchas estaciones del Metro, de las diferentes Líneas, se antoja casi imposible que las autoridades capitalinas puedan cumplir y dar una buena imagen a los turistas que visitarán la CDMX por el evento futbolero. Ahí está el desastre que el gobierno capitalino dejó a lo largo de Calzada de Tlalpan y en los alrededores del Estadio Azteca que será llamado con motivo del Mundial, Estadio Banorte. Además, si algo caracteriza a Brugada, es que solo sabe dar circo a sus gobernados.

morcora@gmail.com