Destinar una parte de los ingresos al ahorro y la inversión no suele ser fácil, y es común abandonar el intento al poco tiempo. Por ello, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), en colaboración con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), comparte una guía para transformar estas acciones en hábitos permanentes.
Ambas instituciones destacan que las finanzas sanas se construyen de forma gradual, mediante pequeñas acciones sostenibles a largo plazo. Para lograrlo, la clave es la constancia: elegir una meta clara, avanzar a un ritmo seguro y ser pacientes.
Para organizar mejor el dinero, la Profeco sugiere separar una parte de los ingresos —por pequeña que sea— en cuanto se reciba el pago, idealmente programando una transferencia automática a una cuenta separada. Comenzar con montos bajos, como $20 o $50 pesos semanales, ayuda a que la mente se habitúe al ahorro. Además, ponerle un nombre o propósito claro a ese dinero mantiene viva la motivación.
Otros hábitos clave son registrar los gastos diarios, analizar si una compra es realmente necesaria y evitar caer en ofertas solo por su precio. También se aconseja eliminar las tentaciones digitales desactivando las notificaciones de tiendas en línea y borrando los datos de las tarjetas bancarias en las aplicaciones.