El gobierno de Donald Trump imputa a criminales mexicanos aliados al reinecito de Cuarta… de exportar heroína, cocaína, metanfetaminas y fentanilo hacia el territorio del Tío Sam –un mercado de hasta por 12 mil millones de dólares al año–, mientras que al régimen castrista de Cuba le acusa de exportar ideología comunista (sic) y de espiarlo, aliado con China, Rusia e Irán.
¿Cuál de ambas importaciones estadounidenses consideran en la Casa Blanca más dañina para sus casi 350 millones de habitantes?
¿Cuánto pesa la influencia del secretario de Estado, Marco Rubio, sobre el ánimo de Trump?
¿Sus raíces cubanas, luego de que sus padres tuvieran que abandonar la isla y llegar como refugiados a Miami?
¿O sus añejas tensiones y constantes roces políticos, derivados de sus críticas hacia la estrategia de “seguridad” mexicana, por los presuntos vínculos con el crimen organizado y, por la postura ideológica de López Obrador y su secuaz Claudia Sheinbaum frente a regímenes autoritarios en América Latina?
Es un volado. Y la moneda está en el aire.
Porque la lógica dictaría que el primer blanco fueran los integrantes de la delincuencia organizada –algunos ya en manos de la justicia estadounidense– junto con funcionarios gubernamentales que colaboren con ellos, cual advirtiera este lunes el administrador de la DEA, Terry Cole, luego de la sentencia a Ismael El Mayo Zambada, en Brooklyn.
“Ya sean narcotraficantes o funcionarios corruptos, la DEA irá tras ustedes”, sentenció Cole.
Así, ya minado el reinecito de Cuarta… encabezado por Morena, consecuentemente también quedaría al descubierto el régimen castrista, toda vez que dejaría de recibir, entre otras cosas, apoyos económicos y materiales que pagamos los contribuyentes al erario mexicano y que, de acuerdo con cálculos recientes, ascienden ya a más de mil 600 millones de dólares desde 2022 a la fecha.
La moneda sigue en el aire.
Porque, al mismo tiempo, también este lunes reciente, Marco Rubio dio a conocer un informe de un centenar de páginas titulado Cuba: la capital del comunismo del siglo XXI en el que se acusa a La Habana de mantener activa una red de inteligencia en Latinoamérica desde sus sedes diplomáticas, que da servicio al Kremlin, a Beijing y a Teherán a cambio de que le proporcionen recursos energéticos y apoyos bélicos.
En ese informe del Departamento de Estado se menciona el incremento de espías rusos, chinos e iraníes de se dedican a vigilar a Estados Unidos desde México, al que califica como “puerta trasera” por donde escapa información que compromete la seguridad de los estadounidenses.
La moneda sigue en el aire.
¿Qué país sigue, Trump? ¿Cuba o México, que ya no solo es el “patio trasero” desde donde les llegan las drogas; ahora, también, “puerta trasera” desde donde sus contrincantes lo vigilan o espían?
Es un volado. Porque la lógica, actualmente, no impera en la Casa Blanca.
El acuerdo con EU de Ismael Zambada
Peor todavía: El gobiernito de nuestro país no puede quedar confiado en que nada pasará sino hasta después de las elecciones en Estados Unidos, puesto que hay evidencias de que, a través de sus consulados –ya en la mira de Rubio–, se promueve el voto en contra de los candidatos republicanos que Trump promueve en gubernaturas y sitiales en la Cámara de Representantes y en el Senado.
Menos debe confiar en el gesto amable que Trump mostró al invitar, de último momento, a la señora Sheinbaum para que le acompañara en el palco desde donde observaron el partido final del Mundial FIFA 2026… aunque hay observadores serios quienes señalan que, “en corto”, el mandatario estadounidense le dio un ultimátum a su homóloga mexicana: o entregas ya a los narcopolíticos o serás cómplice de ellos y asumirás las consecuencias.
Advertencia que seguramente no hizo a los canadienses, pues al día siguiente de que el mandatario de EU estrechara la mano de su premier Mike Carney: impuso aranceles de hasta 50% a la importación de ciertos productos del otrora Dominio.
No hay que confiarse.
Ni Sheinbaum ni su gabinete de (in)seguridad deben confiar, asimismo, en los dichos del abogado de Zambada –tras la sentencia de éste a condena perpetua–, Frank A. Pérez, quien afirmó que su cliente no había declarado en contra de nadie. Ni de sus contrincantes de la otra facción del CdeS ni de otros cárteles y ni, mucho menos, en contra de políticos, militares y policías que a cambio de recursos monetarios apoyaron su carrera delictiva durante cinco décadas.
Y es que El Mayo no habría obtenido la recomendación de su juzgador Brian Cogan si el delincuente ya convicto no hubiese brindado toda la información que le requirieron agentes y fiscales del Departamento de Justicia para comprobar o confirmar lo que su propia inteligencia ya tenía en su poder.
Pecarían de crédulos los cuatroteros si creyeran que es verdad que, como dijo el fiscal Joseph Nocella a las puertas de los juzgados en Brooklyn que quien orquestó y ejecutó el secuestro de Zambada fue Joaquín Guzmán López, hijo de El Chapo, porque esperaba ganar el favor del gobierno de Estados Unidos por haberlo hecho, lo que, subrayó, no obtuvo. Obviamente, pocos creyeron lo expresado.
Los sucesos de este lunes en la Fiscalía Este de Nueva York –no es una simple “oficina”– desencadenarán un efecto dominó.
Y sin duda los prosélitos de López Obrador saldrán manchados y hasta con órdenes de extradición. Además de Rubén Rocha Moya y sus nueve coimplicados, anote usted los ya muy mencionados nombres de quienes desde hace meses integraban la llamada Lista Marco (Rubio): Adán López, obviamente Marina del Pilar Ávila, Alfonso Durazo, Américo Villarreal, Mario Delgado, Alfredo Ramírez Bedolla y, entre otros, los tres hijos mayores de AMLO y, last but not least, el propio fundador del Movimiento de Resentidos y Narcos al que conocemos como Morena.
La moneda sigue en el aire.
La física y la lógica anuncian que primero caerán los delincuentes políticos mexicanos que apuestan a favor de la supervivencia del régimen comunista (sic) cubano.
Indicios
Y en su mentiñera de un día después… Sheinbaum respondió a la advertencia de la DEA contra funcionarios corruptos ligados al narcotráfico y sostuvo que la agencia estadounidense tiene «muchísimo» trabajo por hacer en su propio país, donde también debe combatir las redes criminales y esclarecer casos de corrupción entre sus agentes. Doña Claudia reaccionó así a las declaraciones del director de la DEA, Terrance Cole, quien, tras la sentencia a cadena perpetua contra Zambada, advirtió que la agencia perseguirá tanto a narcotraficantes como a funcionarios gubernamentales corruptos.
«Ellos tienen mucho trabajo que hacer en Estados Unidos, muchísimo, muchísimo», reviró. Y luego de las masacres de este reciente fin de semana en Zacatecas y en Guanajuato, la inquilina de AMLO en Palacio Nacional se atrevió a decir “nosotros hacemos nuestro trabajo para pacificar el país y colaboramos y nos coordinamos con Estados Unidos para evitar que llegue droga a los Estados Unidos, hasta por razones humanitarias. Igual pedimos que ellos eviten que lleguen armas a México y cada uno debe hacer su trabajo». ¡Qué confiada! ¿O atrevida? * * * Mucho le reconozco que haya leído este Índice Político. Le deseo, como siempre, ¡buenas gracias y muchos, muchos días!
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