Donald Trump tiene bien medida a Claudia Sheinbaum. Ve que por temor, ineptitud, sumisión a AMLO o hasta por ignorancia no puede o no sabe tomar decisiones en las crisis que afectan no sólo a su gobiernito, sino a toda la sociedad. Le saca. Escurre el bulto. Nada más patea el bote. Y el mandatario estadounidense, además, la exhibe ante el mundo.
En un trance como por la que ahora atraviesa debido a la bronca ya cantada por la Casa Blanca –no por una “oficina en Nueva York”, como ella repite, repite y repite en sus mentiñeras– por la “intolerable alianza” del régimen de Cuarta… con la delincuencia organizada, de lo cual Rubén Rocha, Enrique Inzuna y secuaces son apenas una mínima muestra.
Sheinbaum lo sabe. Estos morenistas terminarán, más temprano que tarde, recluidos en prisiones de EU. Y eso incrementará la crisis de gobernabilidad y de credibilidad que está socavando a su mandato, lo mismo que al Movimiento de Resentidos y Narcos (Morena) que, por si fuera poco, ya perdió la confianza de los capos del crimen.
Expresiones de la sociedad civil también tienen muy medida a Sheinbaum.
Por si nadie se lo ha dicho a doña Claudia, lo que desde Washington le piden es que acepte que Estados Unidos ya no ve a al gobiernito de México como socio, sino como una infraestructura controlada por los delincuentes a la que repelen desde allá.
Esta no fue una conclusión ideológica, sino técnica. Washington se percató de que cada importante proyecto impulsado por Andrés Manuel López Obrador seguía más bien una lógica criminal que logística. Las iniciativas relacionadas con trenes, aeropuertos, puertos y corredores energéticos fueron presentadas como esfuerzos para el desarrollo nacional; sin embargo, carecían tanto de viabilidad económica como de conectividad efectiva o sentido comercial real.
No estaban pensadas para transportar personas o mercancías; su objetivo era facilitar el tráfico ilegal: drogas, combustibles y flujos ilícitos. Existía infraestructura sin demanda pero con rutas óptimas; aeropuertos vacíos pero operativos; trenes sin carga pero dotados de corredores estratégicos. Al conectar estos puntos, Washington dejó atrás las obras fallidas y empezó a reconocer plataformas operativas.
No es advertencia. Es secuencia
Hoy Sheinbaum solo (mal) administra esa herencia maldita que AMLO la obliga a aceptar.
Por parte de los Estados Unidos la acción detectada es secuencial. Nada estuvo improvisado ni es producto de reacciones; todo fue secuencial y metódico. Primero sucedió la captura de Ovidio Guzmán: no se trató simplemente de un error táctico, sino de un movimiento calculado de manera intencionada. Después siguió El Mayo Zambada, cuyo arresto tampoco sorprendió a quienes entendieron los movimientos previos; en ese momento AMLO tuvo claro hacia dónde dirigirse. Después continuaron detenidos dos hijos de El Chapo, uno tras otro. Y ahora han iniciado con los narcopolíticos de Morena.
No son episodios independientes, sino interconectados, se lee en el escrito de la sociedad civil.
Así cada detención abrió nuevas declaraciones dentro de este caso mayor mientras cerraba círculos alrededor.
Y mientras esto ocurría, en paralelo, México celebraba discursos públicos confundiendo ruido político con poder efectivo. Sin embargo, dentro EU se desarrollaba algo completamente diferente: un caso legal. No político. De hecho, no necesitaban épica porque está basado en rutas financieros decisiones estatales, fechas precisas responsabilidades individuales. Era un asunto donde primaban sentencias sobre titulares
Y para no variar, el gobiernito de México cometió errores. López Obrador sostuvo la confusión soberanía – impunidad retórica – estrategia. Y hoy México no enfrenta una intervención militar, pues sería burda y además contraproducente. Enfrenta asfixia económica, presión financiera aislamiento logístico exposición penal internacional, ante el G7.
Como mencionó Trump abiertamente: “En México gobiernan los cárteles.” Y sí, cuando el crimen organizado ejerce poder real permite abandonar soberanía e inevitablemente se convierte problema internacional.
Ante ello, Claudia Sheinbaum representa a un gobierno impotente ante problemáticas externas heredadas.
Por ende Morena enfrenta ya una crisis estructural expuesta.
Washington tiene tiempo que requiere para actuar. No necesita apresurarse.
Su proyecto está ya a la vista. Los trumpistas van por neutralizar las rutas del trasiego, rechazando la confrontación en plazas públicas en las que el desmantelamiento será pieza por pieza, cortándoles fondos y, por último, aislando sus apoyos internacionales. Por eso han señalado que el crimen organizado mexicano ya tiene presencia en casi 90 países, luego de que aquí se les brindaran “abrazos y no balazos”
Esto no constituye advertencia. Es simplemente secuencia. Y ésta ya comenzó
Indicios
Luego que Trump dijera que Sheinbaum está «muy asustada», ella aseguró que el Estado mexicano existe y que hay cabezas en las instituciones de seguridad. Es ella quien no tiene bien medido a su homólogo, pues afirmó que le ha dicho que no está bien informado sobre la situación en México. «No está bien informado él, se lo he dicho personalmente –vía telefónica, en realidad–, no es algo que lo diga por primera vez», expresó Sheinbaum en su mentiñera de este jueves con palabras que seguramente provocaron sonrisas socarronas en el rumbo de Legaria, donde ahora se ubica la embajada estadounidense, y por supuesto en la Casa Blanca y en la agencias que espían al régimen de Cuarta y que tienen hasta bien cronometrado … * * * Por hoy es todo. Reciba mi reconocimiento por haber leído este Índice Político. Como siempre, también, mis deseos sinceros de que tenga ¡buenas gracias y muchos, muchos días!
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