Por motivos personales, esa es la excusa que Ulises Lara López, manejó para renunciar a su rimbobante cargo en la Fiscalía General de la República, (FGR), que encabeza Ernestina Godoy, como Fiscal Especial en Investigación de Asuntos Relevantes. Trascendió que presentó su renuncia desde el pasado viernes pero que se hará efectiva hoy, hasta que supuestamente sea nombrado su relevo.
Lara viene acompañando a su jefa desde la Fiscalía de la Ciudad de México, entonces era su vocero y luego fungió como encargado del despacho cuando su jefa no fue ratificada en el cargo por la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México.
Así, para poder llegar a su nueva encomienda y haber suplido a Godoy Ramos, tuvo que cursar en menos de una semana la carrera de Derecho en el afamado y conocido Instituto Cúspide, cuyo director, Fernando Horacio Cordero Durán era amigo y puede que hasta pariente político, ni más ni menos que del director del ISSSTE, Martí Batres Guadarrama, (la esposa de éste se llama Daniela Cordero), su excuñado, porque tiene un hijo con la flamante ministra Lenia Batres.
Un error de primaria además imperdonable, fue haber dejado ir al piloto del avión que transportó a Estados Unidos a Ismael “el Mayo” Zambada y al ahijado de éste, Joaquín Guzmán López, Mario Alberto Núñez Ojeda hace ya dos años.
En términos futbolísticos, -ahora que está a punto de terminar el Mundial de Futbol, puede decirse que en la FGR, lo tuvieron, (a Núñez Ojeda, conocido también como “el Jando”), fue suyo y lo dejaron escapar y esto ocurrió por pura ignorancia de los integrantes de esta errada y llamada cuarta transformación ahora en su segundo piso. Y en esto, tenía buena parte de responsabilidad Ulises Lara. Luego por qué, como en el caso de Ulises Lara, estudian de manera express en Universidades “patito”.
De lo anterior se desprende que con razón trascendió que en Palacio Nacional, se registró una acre discusión entre la presidenta Claudia Sheinbaum, agobiada por los problemas en que la meten sus gobernadores y la fiscal Ernestina Godoy, que no tuvo más remedio que entregar a Ulises Lara.
Sin embargo, hay otros “trapitos” dignos de destacar del leal funcionario de la fiscal “carnal”. Muy a menudo se publica por las redes sociales la parentela que la flamante ministra Lenia Batres, tiene incrustada en el gobierno, empezando por el propio Ulises Lara.
EL FRANCOTIRADOR DE ATLIXCÁYOTL
En otro tema, el empresario farmacéutico de origen español Rafael Zabalza Beraza, de 65 años de edad, fue detenido la madrugada de ayer por elementos de la Policía Ministerial del Estado de Puebla, que gobierna Alejandro Armenta; el Ejército Nacional, Fuerza Aérea y la Guardia Nacional, en su domicilio, y éste no se desarrolló de manera pacífica, porque de acuerdo con vecinos del lugar, el francotirador recibió a las fuerzas de seguridad a balazos.
El operativo principal se ejecutó en el exclusivo fraccionamiento Residencial Santa Fe, ubicado en el municipio de San Andrés Cholula. Según se sabe, las autoridades ampliaron las indagatorias realizando un segundo cateo en un inmueble de la colonia Anzures, en Puebla capital.
Los peritajes de balística determinaron que los disparos ejecutados en la Vía Atlixcáyotl se realizaron con proyectiles calibre 9 milímetros. Lo sorprendente para las autoridades es que el empresario contaba con 8 licencias vigentes expedidas legalmente por la Sedena para portar dichas armas.
De acuerdo con testimonios y reportes policiales, al verse acorralado en su domicilio, donde se encontraba con su esposa e hijas, Zabalza Beraza abrió fuego contra los agentes federales, quienes repelieron la agresión para someterlo.
En los cateos en los domicilios de Rafael “N”, se encontró un verdadero arsenal: armas cortas semiautomáticas, rifles de precisión, escopetas y demás armas de diferentes calibres, así como cartuchos útiles.
La investigación se inició luego de una primera denuncia en redes sociales. Nadie acudía a las autoridades, hasta que en abril un joven repartidor a domicilio se presentó en un hospital herido de bala. Presentaba un impacto de rifle 9 milímetros, por lo que se presumió que se trataba de un francotirador y fue identificado como el Francotirador de Atlixcáyotl, que mantenía azolada a la sociedad poblana porque disparaba al azar a sus víctimas.
El primer ataque documentado se registró en enero de este año, cuando un niño de 8 años de edad, Jesús Elías, recibió un impacto de bala en la cara. Afortunadamente sobrevivió, pero desafortunadamente de ahí, Rafael “N” se siguió con sus ataques.
De acuerdo a la fiscal del Estado de Puebla, Idamis Pastor y al secretario de Seguridad a nivel local, Francisco Sánchez, Rafael “N”, es un prominente empresario en Puebla, pero eso no obsta para que se determine su situación legal y mental porque según se sabe, disparar a sus víctimas era para él un hobby.