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Me veo obligado a presentarle una disculpa, estimado lector. Durante mucho tiempo he llamado mediocres a los integrantes la clase dizque gobernante. Me equivoqué. Me lo hicieron ver hace unos días tres colegas y amigos a quienes, después de escuchar sus argumentos, tuve que darles la razón.

En la administración federal, lo mismo que en las estatales, en las legislaturas y ahora también en el Poder Judicial lo que impera es la ignorancia, la ineptitud y la incompetencia.

No puede ser que, como dijo hace un par de días Raymundo Riva Palacio, en Palacio Nacional desconocieran la redistritación que en diversos estados de la Unión llevan a cabo lo mismo republicanos que demócratas –gerrymandering, le llaman– para cada uno tratar de ganar con los suyos los asientos del Congreso que estarán en disputa el próximo primer martes de noviembre. Los del llamado Grand Old Party, con la ayuda de Donald Trump, llevan la delantera.

Eso se le perdonaría al aldeano López Obrador, pero no a Claudia Sheinbam quien vivió en Estados Unidos mientras, aparentemente, estudiaba un posgrado.

Ha sido por estos ignorantes, ineptos e incompetentes que, en los últimos años, el custodio de la armonía social, el responsable del orden, el encargado de defender al hombre de sí mismo y a pesar de sí, el que escucha la voz de las víctimas, el que blande el índice acusador, el que impone la barrera del respeto, el que fija el límite de la truculencia, el desdoro, la corrupción y los abusos, el que es la última instancia de la negociación, eso que fue conocido como el Estado mexicano quedó reducido a escombros.

Sus peores hijos, los ignorantes, ineptos e incompetentes –amén de insensatos– que nos engañaron rompieron todo precedente de soborno para aferrarse al poder desde 2018. A su concepto muy especial y reducido del poder.

Amos y señores del prevaricato, del peculado, del chantaje y de la muerte, los ñoños del régimen de Cuarta… se pasan de la raya. Nunca se había visto en la historia de México un aparato gubernamental tan incompetente, ridículo, ignorante y rupestre como el que encabeza hoy la señora Sheinbaum por imposición de López Obrador. Su símbolo es una maleta ensangrentada, repleta de dinero proveniente del crimen organizado, Dispuesta a repartirse entre paniaguados de la peor ralea para que también ellos se empoderen y roben a placer.

Y si durante el peñato (2012-2018) el símbolo tradicional de la autoridad fue el logotipo de la corrupción, hoy lo es el del narcoterrorismo, en términos ya definidos por la Casa Blanca de Donald Trump.

 

“Vienen por unos…” ¿luego por nosotros?

 

Más bajo no se puede caer. Ahora que Morena y sus cómplices del PVEM y del PT se están desplomando ante la inminencia del juicio popular o internacional, los ignorantes, ineptos e incompetentes son presa de un pavor descomunal, de un terror nacido en sus entrañas, que los compelía a aferrarse al hueso y deturpar y hasta matar a quien se les atraviese. Díganlo si no las familias de los marinos asesinados para silenciarlos en el caso del huachicol fiscal.

Claudia Sheinbaum es la primera miedosa del país. La frase pronunciada por ella –que fue la más destacada en los medios de comunicación– en el mitin faccioso del Monumento a la Revolución hace unos días la pone en evidencia.

“Hay que tenerlo claro, vienen por unos, luego por otros… hasta que oficinas del Departamento de Justicia se vuelven el principal elector de México.”

Lo que en buen cristiano se entiende como “¡vienen por unos, luego por nosotros!

Y sí. En Estados Unidos son ya varios los funcionarios del gobernó trumpista que han señalado hasta rudamente que Rubén Rocha Moya y su gang de narcopolíticos “son los primeros”, que vienen por más.

Los nombres de estos últimos están en boca de todos. Desde Américo Villarreal Jr., Adán Augusto López, Andrés Manuel López Beltrán, Américo Villarreal, Alfonso Durazo, Rocío Nahle Alfredo Ramírez, Cuauhtémoc Blanco, Cuitláhuac García, Evelyn Salgado, Marina del Pilar Ávila, Rutilio Escandón… más todos los que usted conoce.

Bueno, quizá seguirían el ex secretario de Marina Rafael Ojeda, el ex director del CNI Audomaro Martínez y así hasta llegar a López Obrador y, de corbata, a Claudia Sheinbaum cuya campaña presidencial ya quedó manchada por la narcopolítica.

¡Vienen por unos, luego por todos ellos!

Los cuatroteros, bajo el signo de la derrota

 

El miedo de los ignorantes, ineptos e incompetentes se ha convertido ya en la sala de ejecuciones políticas y criminales de un despotismo huehuenche, el caldo de cultivo de la locura y del florecimiento de todas las reacciones autoritarias y mendaces, el mejor termómetro para que los ciudadanos nos percatáramos de que los apanicados atacan los fundamentos de la razón sin miramientos ni piedad.

Que para protegerse van a “levantar”, secuestrar y desaparecer lo mismo cuerpos humanos que cualquier asomo civil y democrático.

Que utilizarán al aparato político y comunicativo sólo para atacar la verdad, para destruir el raciocinio, para demoler la seguridad y la solidaridad humana. Bien decían los clásicos: “donde existe miedo, existe una clase gobernante que le tiene terror a la libertad”.

Y ellos, por su parte, temen perder su propia libertad.

Eso les pasa por haber demolido, antes que nada, las bases de un Estado que se les entregó maltrecho y desgastado, pero que antes sirvió para defender los haberes ciudadanos y políticos de la convivencia civilizada. Lo convirtieron en una fosa inmunda, en una caricatura ridícula de su propia sombra.

Sin idea de gobierno o de país, más allá de lo que funcionaba como caja registradora de los moches y de todo lo cobrado por comisiones producto de negociar, subastar y entregar la geografía nacional y los restos del concepto de soberanía popular, los palurdos del sistema naufragaron el barco y se entregaron en cuerpo y alma a los capos del crimen organizado.

El aparato gubernamental que, a través de la mentira y la sospecha ubica al margen de la ley a cualquier gobernado o ser pensante y diferente a sus macabros designios, retornó a la caverna de la mano del narcoterrorismo que redujo y suprimió la protección a las garantías individuales y sociales.

Hoy los ignorantes, ineptos e incompetentes hacen como que trabajan porque se saben bajo el signo de la derrota… pese al cúmulo de cambios constitucionales que han llevado a cabo para aferrarse a un poder que los esquiva.

 

Indicios

 

Al estilo del régimen de Cuarta… Ahora sí que al cuarto para las 12 convencieron al magisterio disidente de sentarse a dialogar ooootra vez en Gobernación, mientras los más radicales de la CNTE han llamado a tomar más calles del Centro Histórico de CDMX, instalar más campamentos en plazas y vías públicas, y a cercar el Zócalo. Ante la inminencia de la inauguración del campeonato futbolístico, los profesores llevan la de ganar, porque el gobiernito de Sheinbaum acabará cediendo y entregándoles millones de pesos del erario, lo cual era su meta. * * * Agradezco que se haya tomado la molestia de leer este Índice Político. Y como siempre, le deseo ¡buenas gracias y muchos, muchos días!

 

 

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